sábado, 17 de septiembre de 2011

Vivimos: vivo y muero

Vivimos en la espera constante,
al filo de la noche y de los miedos.
Vivimos en una tarde dulce,
entre risas y suspiros,
donde la luz no nos atrapa.

Vivimos un rato en mi vientre,
de pronto en tus manos,
por siempre en mis sueños.

Vivimos en palabras tiernas,
morimos cuando parecen eternas.
Vivimos en la luna llena,
morimos en estrellas fugaces.


Vivo si tu calor me envuelve,
si tu aliento me recorre,
si el frio se transforma en miel,
si tu sonrisa me ocurre,
si seguimos en el borde.

Vivo con tus besos que me salvan,
con tu alma que me atrapa.
Muero cada noche,
que te busco en mis sueños
y es inútil ya te has ido.

Muero porque te me escurres,
en el mar te diluyes con cada ola,
te escondes y muero sin remedio.

Muero porque no queires ser encontrado.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Un mundo...

"Todos los amorosos inventan un mundo que sólo ellos dos son capaces de reconocer, aún en la oscuridad y en la soledad. Ese mundo está compuesto de colores, aromas, sabores, sensaciones y esa sonrisa, esa sonrisa de toque inigualable en otro lugar o circunstancia, la sonrisa fugaz y a la vez eterna en intensidad”



Me gusta recorrer el mundo de tu mano,
parecen unas calles, pero para mí es un mundo.
Los colores, el sol, los rostros tienen otra luz,
es una fuerza que los posee y transforma,
quizá sean tus manos, quizá es mi voz…..

De pronto tus ojos se pierden a lo lejos,
y el viento nos llena el rostro de magia.
Tus dedos juegan con mi cabello,
dibujan mapas misteriosos y eternos,
tu voz en mis oídos es la mejor caricia,
y el calor de tu abrazo, mi agonía.

Las palabras surgen de algún lugar entre tus labios,
las letras empiezan a acomodarse en mi mente,
y un beso es el pretexto para sumergirnos,
para llegar al centro de nuestro mundo.

El que inventamos, el que acaba de nacer,
el que sólo crece con tu risa,
el que necesita dos voces para surgir.

El mundo que se alza apenas te veo,
sin promesas, ni mañanas , ni estrellas por bajar.
Es un mundo frágil como el cristal,
un laberinto difuso como Aleph,
con emociones por recorrer,
y toda una piel por explorar.

Es un mundo que apenas se abre
y que mis ojos nunca antes vieron,
ni mis sentidos palparon,
es un mundo que empieza a hiptonizarme.


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domingo, 21 de agosto de 2011

Las musas me visitan.....

Hoy vinieron las musas a recordarme cuanto te necesitan,

que si les quito tus ojos estarán perdidas y a la deriva,

si las privo de tus manos, se les congelará el alma,

si les quito tus labios, no habrá más energía.

Vinieron a advertirme que sin tu sonrisa mis letras son vacías,
y las palabras se pierden en el laberinto de narrativas absurdas,
vienen a recordarme que lo que brilla en el poema no soy yo,
ni las letras, ni el ritmo: lo que le da luz es tu corazón.


Las musas penden de un hilo con mis arrebatos,
tanto drama las vuelve locas cuando tus ojos se asustan,
me han pedido que olvide el ego y siga mis instintos,
o podría pasar años sufriendo porque me faltan.


Las musas quieren pedirte que seas paciente,
que les prestes tus manos para romper el silencio,
que les devuelvas esa mirada cuando te pierdes en el infinito,
y esa risita de cuando algo te emociona, las encante de nuevo.


Te han nombrado el dueño de este espacio,
de mi esencia que sólo busca tu nombre,
de mis manos que tejen frases en tu piel,
de mis labios descubriendo el mapa hacia tus sueños.

lunes, 15 de agosto de 2011

Los primeros ocho

Vagamente recuerdo la última vez que llegué a mi peso actual, seguramente tenía 21 o 22 años, edad en la que no me importaba mi condición ni aspecto físico y mucho menos de salud. En esos años vivía enfocada en la universidad y lograr una titulación a lo grande, que me abriera las puertas del mundo profesional.

Escudada en ello, permitía que el estrés me invadiera y de él podía escapar sólo comiendo. Desde niña desarrollé malos hábitos y un vínculo emocional sólido y duradero con los carbohidratos. Aprendí que cuando todo iba mal o no salían las cosas había dos refugios: los libros y la comida.

Esta adicción me ha acompañado por al menos veintiséis años de mi vida en los que por mucho tiempo me resigné a que era mi destino y que así era feliz (y si lo fui pero no plenamente) y me concentré en desarrollar otras facetas de mi vida. Así llegué a los veintisiete años de vida, con una gran carrera profesional para mi edad, iniciando un master, materializando muchas otras metas, sin embargo había algo pendiente.

En ese 2009 decidí que era momento de atacar aquel talón de Aquiles que me había acompañado toda la vida, así que me inscribí al gimnasio. Vencí la flojera y hoy puedo decir que son dos años constantes en los que el ejercicio ya es parte de mí y mi bienestar. Incluso mi humor cambió, vencí mucho el estrés y aprendí a conocer más mi cuerpo.

Sin embargo, mis malos hábitos alimenticios permanecieron y se acentuaron, como si el ejercicio " me diera permiso de portarme peor", pues al final quemaría esas calorías. A la par, comencé a buscar remedios alternos para atacar mi problema: pastillas, thes, ampolletas, licuados y todo lo que me prometiera unos kilos menos. De dieta ni hablar, mi respuesta era la misma: no tengo fuerza de voluntad.

En mi interior sabía que no seria capaz y necesitaba más ayuda. Así pasaron veinte meses, donde el ejercicio se mantuvo y gasté el equivalente al enganche de un auto en remedios "mágicos" adelgazantes.

Hace unos tres meses decidí de pronto que era hora de tener y adquirir de donde fuera, la mentada fuerza de voluntad. Realmente me inspiró mi ambición de ser la mejor, ahora sí, en todo, todo es todo, incluida la imagen que tanto había trabajado. Así comencé esta aventura de vencer mis miedos ancestrales y decretar que sí tengo la voluntad y que sí cumpliré mi meta de ser la mejor.

Tras estos meses, hoy tengo 2 tallas y 8 kilos menos de cuando inicié. Aún me faltan 4 tallas y 22 kilos, pero sé que es una conquista que se gana día con día.

¿Lo qué más me motiva hoy? Que llegue diciembre y decir, pude hacerlo, mi voluntad fue probada y resistió. El miedo se fue y solo hay amor y voluntad en mí para lograrlo.

Sé que cuando esto termine buscaré una nueva misión de vida y sólo deseo ayudar a los niños y chavitos que viven con esta enfermedad y transtorno a que lo acepten, trabajen en su voluntad y fuerza y tomen la decisión de curarse.

Les diré que como toda adicción hay días difíciles, de llanto y desesperación, pero cada que anochece y seguimos el plan sin vacilar, algo en el alma se vuelve más fuerte, es como entender que el milagro de la vida se abre, nos abraza para seguir con fuerza y Dios nos toma de la mano a ser mejores personas.

Estoy simplemente feliz de que así sea.



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domingo, 24 de julio de 2011

A mi persona favorita

Mi persona favorita tiene nombre de sol en llamas, como el mar que enfurecido le reclama a las rocas.

Mi persona favorita es luz, pero también sombras y en el claroscuro brilla la serenidad de su alma.

A veces no lo entiendo, me molesta, me irrita, pero algo pasa y todas las veces termino descansando en sus ojos, como el niño que duerme en la luna.

Mi persona favorita no necesita darme promesas, ni estrellas, ni mañanas. Sólo tiene que sonreír por hoy, tomar mi mano y darme esa mirada.

Mi persona favorita duerme lejos pero vive en mi corazón, mas cerca que nadie, mas dentro que todo.

Es el ying y el yang, el amor desmedido pero de pronto el rencor que mata: es todas mis emociones, es todo.

A mi persona favorita nada le cambiaría, sus defectos son ocasión de la rabia que camina por mis venas y transforma esa energía en un amor cada vez más puro.

Y la vida y los días y la luna y el sol y el aire no tendrían este sentido sin el ámbar de sus ojos.

Y el cielo sería menos cielo, sin el eco de su voz meciendo las estrellas.

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domingo, 10 de julio de 2011

Las alas del deseo-- hay cosas que simplemente uno sabe

Hay películas que definen ciertos momentos de nuestra vida, que nos tocan en el instante preciso. Las alas del deseo, favorita de años, viene a coincidir con mi sentir de estos días.

Diálogo, casi al final ,con el que Marión decide amar a Damiel.

"Mírame o no me mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y aparta tu mirada de mí. Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad.

Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado:
ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos?

Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. La soledad quiere decir: al fin estoy completa. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria.
Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No sé si hay un destino, pero hay una
decisión: decídete.

Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, el mundo entero toma parte ahora mismo en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que sólo dos. Nosotros encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está llena de gente que anhela lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego por todos.

Estoy lista, ahora es tu turno. Tienes el juego en tus manos. Ahora o nunca. Me necesitas y me necesitarás. No hay historia mayor que la nuestra, la del hombre y la mujer. Será una
historia de gigantes, invisibles, transmisibles, una historia de nuevos ancestros.

Mira mis ojos, son la imagen de la necesidad, del futuro de todos en este lugar. Anoche soñé con un desconocido, con mi hombre. Sólo con él podía estar por fin sola. Abrirme a él por completo, sólo para él, recibirlo en mí por completo, encerrarlo en el laberinto de la felicidad compartida. Ya lo sé, porque eres tú."

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domingo, 3 de julio de 2011

Con todo mi amor para ti'

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


Jaime Sabines



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