El miedo se diluye entre mis lagrimas.
Avanzan lento hasta mi cuello y se esfuman con esas dudas.
Tu voz es presente y me abraza.
Tus ojos ven a lo lejos y me atrapan.
Me envuelves, me arropas.
Siento tus huesos, tu calor, tus ansias.
Por un segundo, por uno solo me dan ganas de brincar el abismo de mis sueños.
Ya no hay temor, no hay bruma, ni garantías, ni corazones ni ilusiones.
Hoy hay dos cuerpos, una sensación y eso basta.
No hay retorno ni camino, sólo hay este momento.
Para tí.
- Posted using BlogPress from my iPhone
sábado, 20 de marzo de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
El velo de la ignorancia y el velo de la indiferencia
Hacía mucho quería escribir un post sobre las razones que me
impulsaron a comenzar a dar clases. Podría escribir un millón de historias retóricas sobre el origen de la profesión pedagógica, sobre sus objetivos más loables y es cierto que creo en muchos de esos valores y objetivos. Desde siempre la biografía de José Vasconcelos me ha cautivado por su amor a la enseñanza con el objetivo final de formar mejores mexicanos que a través de encontrar su vocación, sirvieran a su país.
En eso se resume para mí el hecho de dar clases: me cautiva, ilusiona y motiva ser un agente para que eso pase. Ser el vehículo a través del cual cada uno de mis alumnos encuentra algo que le apasione y pueda desarrollar intensamente. Les digo que no se preocupen por las calificaciones, vendrán como en la vida viene el dinero, por añadidura, lo más importante es lo que se llevan como personas, como profesionistas, las herramientas que desarrollan para servir al medio en el que están y con ello a su país.
Quise empezar con esta reflexión a escribir este post que nace como invitación y provocación de mi twitt amigo PE (@Loque_Pienso). Él comentaba su inconformidad ante la actitud de los políticos, de todo este circo que todos vemos pasar y nadie hace nada, entonces le pregunté si él sabía qué podíamos hacer…..y así nació esto. Este es el primer post, espero que sean muchos más en muchos blogs y que comience a hacerse eco de todo esto que estamos viviendo y reflexionando.
¿Qué hago yo como mexicana en este país de contradicciones, donde cada semana hay un asesinato de civiles inocentes en manos del crimen organizado mientras se gesta la fortuna no.1 del mundo según Forbes? ¿Qué hago en este país que en competitividad fue rebasado por China e India en 10 años y que una de sus ciudades (Juárez) ostenta el título de la más peligrosa del mundo? ¿Qué hay de este país que celebra un bicentenario de pipa y guante mientras hay 18 de 110 millones en pobreza extrema?
¿Qué nos falta para despertar? …Creo que todo está cubierto por el velo de la ignorancia donde sí, las noticias nos llenan de un montón de datos macroeconómicos, de estadística de asesinatos y número de muertos, de imágenes, de datos, datos, datos, pero que pocos analizan, procesan y actúan en consecuencia. Las noticias se quedan ahí, como comentario, plática de café, como si habláramos de los Óscares o del Mundial, nada más porque están de moda y toda esa información vuelve a cubrirse por el velo de la indiferencia, cuando a los dos días ya es obsoleta.
Nuestro sistema educativo oficial no se preocupa por formar personas que cuestionen y reflexionen, sino que aprendan un arte u oficio a la perfección que puedan replicar de por vida, que cumplan normas y políticas sin preguntar si podría hacerse mejor, que se conformen, que no pregunten, que no incomoden. Esa educación es la que ha convenido por años en este país, aún a pesar de ir en contra de los ideales de nuestros más grandes héroes (esos que celebra el dichoso bicentenario) que soñaban con un país culto y letrado que defendiera sus derechos y los ideales de igualdad de la revolución. Me atrevo a decir que hoy somos más desiguales incluso que hace cien años.
A veces me da tristeza tener colegas de la universidad (privada, se supone la número uno del país) que saben a la perfección quién y a qué hora se juegan los partidos de la Liga de Campeones Europea, pero que no tienen ni idea ni les interesa saber que hay iniciativas donde podrían ayudar a comunidades indígenas a ser productivos enseñándoles administración para que comercialicen lo que se desarrolla en sus comunidades. Muchas de mis colegas, directa o indirectamente entraron al juego de la corrupción y son amigos de políticos, presidentes municipales, gobernadores y claro esa amistad les trae grandes beneficios….y cuando los oigo hablar y regodearse de sus logros, me pregunto ¿ellos qué beneficios le dan a este país que además de darles todo les permite enriquecerse de esa manera? ¿En qúe proyecto estarán invirtiendo: equipar escuelas o donar material para caminos rurales? ….Y mis colegas y yo sí aprendimos a analizar, a cuestionarnos, a reflexionar, pero un buen día nos hicimos de la vista gorda, no pasó nada y seguimos. Total….si todos lo hacen, ¿por qué yo no? Desde ese día hasta hoy nos cubre el velo de la indiferencia.
¿Y qué me puedo esperar del resto, mis colegas del trabajo o los amigos que he conocido por ahí? Si nosotros que en nuestra escuelita nos enseñaron que íbamos a ser los directores o dueños de las empresas más importantes del país…..si nosotros actuamos así.. ¿qué podemos esperar de los demás? Los demás son menos responsables porque los cubre el velo de la ignorancia, no de noticias o de información, sino la ignorancia para cuestionar y exigir. Ellos ni siquiera saben que como ciudadanos tenemos derecho a exigir el acceso a información pública, a enviar cartas y comunicados a los políticos que nos representan, a ir a la Cámara y escuchar propuestas y opinar. Ni siquiera lo saben. Les cae la noticia, se asombran, lo comentan y ya. Veinte ejecutados en Juárez: ¡qué barbaridad, pobre gente¡ y ahí quedó.
Este país necesita que no importando el nivel de estudios, la escuela o el ingreso, seamos mexicanos conscientes y capaces de analizar e interiorizar lo que pasa en nuestro país. No va a venir el Espíritu Santo, ni Dios, ni los santos a terminar con esta situación, somos nosotros los únicos capaces de hacer algo, empezando por quitar el velo de la ignorancia de nuestras caras y después el de la indiferencia. Quejándonos todo el día del gobierno, los políticos y el circo, no vamos a llegar a ningún lugar. Quéjate si es tu deseo, pero si te vas a quejar también vas a aportar y vas a sugerir una mejor forma de hacerlo, sino mejor te callas. Quéjate si tu grito termina con una propuesta, una sola para uno solo de los miles de problemas que nos aquejan.
Dicen por ahí que todo pueblo tiene el gobierno que se merece y creo que en tal caso salimos ganando porque mereceríamos uno mucho peor. Mis alumnos me preguntan, ¿qué hago yo desde mi lugar, qué me toca? A lo que les respondo: edúcate, prepárate, pero no como un robot o títere que se memoriza los libros y recetas para ganar mucho dinero. Prepárate en que aquello que te apasiona a su vez sirva a este país, en algo, un mínimo. Prepárate a leer y comparar puntos de vista, estudia la historia de esta nación y encontrarás muchas respuestas. Guárdale un profundo amor a esta tierra, a esta nación que tú construyes día tras día y no dejes que te cubran ni el velo de la ignorancia, ni el de la indiferencia.
- Posted using BlogPress from my iPhone
impulsaron a comenzar a dar clases. Podría escribir un millón de historias retóricas sobre el origen de la profesión pedagógica, sobre sus objetivos más loables y es cierto que creo en muchos de esos valores y objetivos. Desde siempre la biografía de José Vasconcelos me ha cautivado por su amor a la enseñanza con el objetivo final de formar mejores mexicanos que a través de encontrar su vocación, sirvieran a su país.
En eso se resume para mí el hecho de dar clases: me cautiva, ilusiona y motiva ser un agente para que eso pase. Ser el vehículo a través del cual cada uno de mis alumnos encuentra algo que le apasione y pueda desarrollar intensamente. Les digo que no se preocupen por las calificaciones, vendrán como en la vida viene el dinero, por añadidura, lo más importante es lo que se llevan como personas, como profesionistas, las herramientas que desarrollan para servir al medio en el que están y con ello a su país.
Quise empezar con esta reflexión a escribir este post que nace como invitación y provocación de mi twitt amigo PE (@Loque_Pienso). Él comentaba su inconformidad ante la actitud de los políticos, de todo este circo que todos vemos pasar y nadie hace nada, entonces le pregunté si él sabía qué podíamos hacer…..y así nació esto. Este es el primer post, espero que sean muchos más en muchos blogs y que comience a hacerse eco de todo esto que estamos viviendo y reflexionando.
¿Qué hago yo como mexicana en este país de contradicciones, donde cada semana hay un asesinato de civiles inocentes en manos del crimen organizado mientras se gesta la fortuna no.1 del mundo según Forbes? ¿Qué hago en este país que en competitividad fue rebasado por China e India en 10 años y que una de sus ciudades (Juárez) ostenta el título de la más peligrosa del mundo? ¿Qué hay de este país que celebra un bicentenario de pipa y guante mientras hay 18 de 110 millones en pobreza extrema?
¿Qué nos falta para despertar? …Creo que todo está cubierto por el velo de la ignorancia donde sí, las noticias nos llenan de un montón de datos macroeconómicos, de estadística de asesinatos y número de muertos, de imágenes, de datos, datos, datos, pero que pocos analizan, procesan y actúan en consecuencia. Las noticias se quedan ahí, como comentario, plática de café, como si habláramos de los Óscares o del Mundial, nada más porque están de moda y toda esa información vuelve a cubrirse por el velo de la indiferencia, cuando a los dos días ya es obsoleta.
Nuestro sistema educativo oficial no se preocupa por formar personas que cuestionen y reflexionen, sino que aprendan un arte u oficio a la perfección que puedan replicar de por vida, que cumplan normas y políticas sin preguntar si podría hacerse mejor, que se conformen, que no pregunten, que no incomoden. Esa educación es la que ha convenido por años en este país, aún a pesar de ir en contra de los ideales de nuestros más grandes héroes (esos que celebra el dichoso bicentenario) que soñaban con un país culto y letrado que defendiera sus derechos y los ideales de igualdad de la revolución. Me atrevo a decir que hoy somos más desiguales incluso que hace cien años.
A veces me da tristeza tener colegas de la universidad (privada, se supone la número uno del país) que saben a la perfección quién y a qué hora se juegan los partidos de la Liga de Campeones Europea, pero que no tienen ni idea ni les interesa saber que hay iniciativas donde podrían ayudar a comunidades indígenas a ser productivos enseñándoles administración para que comercialicen lo que se desarrolla en sus comunidades. Muchas de mis colegas, directa o indirectamente entraron al juego de la corrupción y son amigos de políticos, presidentes municipales, gobernadores y claro esa amistad les trae grandes beneficios….y cuando los oigo hablar y regodearse de sus logros, me pregunto ¿ellos qué beneficios le dan a este país que además de darles todo les permite enriquecerse de esa manera? ¿En qúe proyecto estarán invirtiendo: equipar escuelas o donar material para caminos rurales? ….Y mis colegas y yo sí aprendimos a analizar, a cuestionarnos, a reflexionar, pero un buen día nos hicimos de la vista gorda, no pasó nada y seguimos. Total….si todos lo hacen, ¿por qué yo no? Desde ese día hasta hoy nos cubre el velo de la indiferencia.
¿Y qué me puedo esperar del resto, mis colegas del trabajo o los amigos que he conocido por ahí? Si nosotros que en nuestra escuelita nos enseñaron que íbamos a ser los directores o dueños de las empresas más importantes del país…..si nosotros actuamos así.. ¿qué podemos esperar de los demás? Los demás son menos responsables porque los cubre el velo de la ignorancia, no de noticias o de información, sino la ignorancia para cuestionar y exigir. Ellos ni siquiera saben que como ciudadanos tenemos derecho a exigir el acceso a información pública, a enviar cartas y comunicados a los políticos que nos representan, a ir a la Cámara y escuchar propuestas y opinar. Ni siquiera lo saben. Les cae la noticia, se asombran, lo comentan y ya. Veinte ejecutados en Juárez: ¡qué barbaridad, pobre gente¡ y ahí quedó.
Este país necesita que no importando el nivel de estudios, la escuela o el ingreso, seamos mexicanos conscientes y capaces de analizar e interiorizar lo que pasa en nuestro país. No va a venir el Espíritu Santo, ni Dios, ni los santos a terminar con esta situación, somos nosotros los únicos capaces de hacer algo, empezando por quitar el velo de la ignorancia de nuestras caras y después el de la indiferencia. Quejándonos todo el día del gobierno, los políticos y el circo, no vamos a llegar a ningún lugar. Quéjate si es tu deseo, pero si te vas a quejar también vas a aportar y vas a sugerir una mejor forma de hacerlo, sino mejor te callas. Quéjate si tu grito termina con una propuesta, una sola para uno solo de los miles de problemas que nos aquejan.
Dicen por ahí que todo pueblo tiene el gobierno que se merece y creo que en tal caso salimos ganando porque mereceríamos uno mucho peor. Mis alumnos me preguntan, ¿qué hago yo desde mi lugar, qué me toca? A lo que les respondo: edúcate, prepárate, pero no como un robot o títere que se memoriza los libros y recetas para ganar mucho dinero. Prepárate en que aquello que te apasiona a su vez sirva a este país, en algo, un mínimo. Prepárate a leer y comparar puntos de vista, estudia la historia de esta nación y encontrarás muchas respuestas. Guárdale un profundo amor a esta tierra, a esta nación que tú construyes día tras día y no dejes que te cubran ni el velo de la ignorancia, ni el de la indiferencia.
- Posted using BlogPress from my iPhone
Suscribirse a:
Entradas (Atom)