El amor es el motor que mueve al mundo y la esperanza esa luz que guía ese motor. Uno y otro se complementan para llenar de gozo el corazón de los hombres que creen.
Creen en el amor,
en Dios,
en un mejor mañana,
en la familia,
en cada amanecer,
en la magia que puede hacer su cuerpo,
en su consciencia susurrándoles secretos al oído,
en el poder de sus manos para transformar,
el calor de un abrazo para curar,
los atajos de la mente para resolver problemas,
en lo reconfortante de la amistad,
en la fuerza del azul del mar,
en uno mismo que ya es bastante.
Creer, la mejor parte de la vida. Tener fé en que mereces lo que sueñas y esos sueños pronto llegarán.
Navidad es creer.