lunes, 31 de marzo de 2008

Burn to blood


Creo que mi mente y mi corazón están muy abiertos estos días, y en general me he vuelto una persona mucho más receptiva.

Creo también que mi decisión de disfrutar la vida al máximo ha sido la adecuada, he tenido la capacidad de hacer un número de cosas de las que no me creía ni segura ni capaz. He estirado mi tiempo y mi persona a unos límites que ni yo misma imaginaba y creo que todavía puedo dar mucho más.

Este estado de ánimo influyó en mí para poder descubrir en algo popular y de vanguardia, un verdadero poema a la vida. Ayer acudí a la exposición “Ashes and Snow” y si tuviera que describirla de algún modo, diría que es un poema a la vida y al amor.

Al entrar aparece el camino lleno de posters en pergaminos con imágenes que cualquiera puede pensar que fueron montadas en PhotoShop. Este primer encuentro no me impresionó, pero algunas imágenes me parecieron en verdad hermosas, fueran verdad o montajes, la idea de la imagen es hermosa. Conforme avanzaba me fui asombrando poco a poco de las maravillas de la naturaleza.

Disfruté enormemente el diálogo de cuidado, amor y comprensión que ocurrió en una balsa en medio del río, entre el chimpancé y la mujer. Ese diálogo tan perfecto me hizo pensar en las pocas veces que yo misma he logrado comunicarme con tal perfección, las podría contar con mis dedos, pensé que el lenguaje puede volverse una bruma que no nos deja reflejar las sensaciones, el instinto, el sentimiento. El lenguaje como una barrera que nos obliga a entender las cosas, sólo si las decimos, cuando el lenguaje físico puede decir cosas para las que no han nacido las palabras. Creo que nuestra libertad de expresión vive condenada al lenguaje verbal o escrito y reprime el instinto que nos grita dentro del cuerpo.

La siguiente escala fueron los paquidermos y ballenas, grandes en tamaño y en transmisión de emociones, el diálogo de los hombres con la naturaleza, como en la prehistoria y precisamente pensé en eso, en la cantidad de cosas que una persona así necesita para ser feliz: nada. Únicamente el contacto con al naturaleza en todo su esplendor, ¿para qué cosas materiales si todo está en la naturaleza? Tal vez yo misma podría vivir de esa manera porque esas imágenes, esos sueños que se diluyen en el río, en la arena, podrían ser los míos, los que algún día reemplacé por otros menos emocionantes. Tal vez yo misma podría ser feliz así y lo que me detiene son este montón de paradigmas que tengo desde que nací, que el colegio alimentó, que en la universidad hice míos y que cada día repito, reitero y actúo conforme a ellos.

Creo que la parte más difícil para todo ser humano es romper el paradigma o los paradigmas que cargamos que a veces nos hacen ver como “El Pipila” cargando una gran losa sobre nosotros. Sin embargo no podemos soltarla, porque sobre esa losa está fundamentada gran parte de nuestra vida y nuestros sueños y si algún día de verdad la queremos soltar, tiene que ser desde el centro, desde las cosas con las que nuestra esencia no puede expresarse en su totalidad.

Además de pensar, visualicé muchas cosas en el sentido de cómo al igual que la materia en la naturaleza, nosotros mismos nos transformamos día a día, hasta que al final de nuestros días sólo quedan nuestras cenizas y aquellas cosas que pudimos escribir, no en hojas secas, sino en los corazones de la gente que tocamos, y al final de todo esa es nuestra única certeza. Viviremos si los otros nos recuerdan…………..


viernes, 28 de marzo de 2008

AGH

Siempre he sido una persona fuerte e independiente, incluso de niña. Me gusta reafirmar mi independencia y mi fuerza y en los roles que me ha tocado jugar en la vida me toca frecuentemente el de proteger, proteger a la gente que me importa, los sentimientos de las personas que quiero, su estabilidad física e incluso a veces económica.

Antes era una persona sumamente egoísta, pero desde que siento que la vida me sonríe, que Dios me ilumina y que tengo la capacidad y la fuerza de hacer todo lo que me proponga, me gusta y disfruto estar al pendiente de las personas y ayudar en lo que esté en mis manos, he descubierto ese sentimiento de alegrarle la vida a las personas o darles momentos de felicidad y es en verdad reconfortante.

Pocas veces me quiebro o soy pesimista, pocas veces también busco la protección de los demás, algunas veces sólo de mi familia, pero esto que me está pasando es muy raro. Nunca antes había experimentado este sentimiento de sentirme tan protegida por alguien sin haberlo pedido y sin estar en alguna situación indefensa. Es precisamente en este momento de mi vida que me siento más fuerte, que he superado cosas difíciles, que estoy día a día luchando por tener voluntad y persistencia, cuando más en paz me siento con mi entorno, que me llega esta sensación tan desconocida para mí.

Tampoco es una sensación permanente, han sido únicamente dos instantes en días distintos, instantes si acaso de un minuto y han movido tantas cosas en mí. Aunque esta sensación es nueva y diferente, me gusta, me gusta mucho, podría prolongar esos instantes por horas, por días. Y me da miedo que esa sensación no vuelva a aparecer con nadie más y que ahora que lo tengo se me escurra como agua entre los dedos y cuando algún día piense por qué no hice nada por prolongar esa sensación, o por permanecer a lado de quien causa esa sensación, me entre un gran arrepentimiento y no pueda hacer nada.

Esa sensación la siento cuando tú me abrazas.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Que quiero en al vida y qué haré para lograrlo

Estos días he pensado mucho en las cualidades que tiene cada persona y que a veces nos empeñamos en sólo ver defectos. Esa reflexión me ha hecho ver que no importa cuántas cualidades tenga alguien o cuan virtuoso sea sino utiliza esas cualidades, virtudes, dones y habilidades para algo más.

En mi caso creo que soy una persona bastante inteligente y precisamente el año pasado vivía un poco enojada pensando que podía hacer muchas más cosas con mi potencial y ahora mismo hacía muy pocas. Lo pensaba un montón de veces y no hacía más que darle vueltas a la misma idea, algo tengo que hacer para aprovechar esta iluminación que me viene de pronto, para aprovechar la facilidad de palabra que tengo, lo mucho que me apasiona hacer negocios, en pocas palabras: me urge definir qué quiero hacer en la vida y cómo le voy a hacer para conseguirlo.

De pronto me di cuenta que siempre había sabido lo que quería, pero que mi deseo se contraponía con prejuicios o paradigmas que he tenido toda mi vida, además de que hacer lo que más disfruto no me traería beneficios económicos que son necesarios para sobrevivir. Con la idea tradicional de que para ser exitosos debemos tener un gran trabajo, en un lugar reconocido y un muy buen sueldo sin importar lo que cueste, inicié ese camino, aún sabiendo que lo que hacía/ hago no me hace totalmente feliz. Me ha dado la oportunidad de aprender y enseñar a los demás, he conocido gente increíble y sin embargo la actividad por sí no me llena del todo.

Siempre he sabido lo que quiero, únicamente necesito un vehículo económico que me ayude a tener la estabilidad económica que me permita hacer lo que quiero y si ese vehículo me permite también hacer lo que más deseo, mejor. Y lo que quiero es simple: siempre he visto este país y este mundo como un todo, con una visión global pero que requiere hacer zoom en ciertos aspectos, el zoom que a mí me apasiona es el crecimiento de las comunidades, regiones, países. Ese crecimiento tiene que ser en 3 vías: económico, social y espiritual. Eso es lo que de verdad me apasiona.

El crecimiento no tiene una solución única aplicable a todos los casos, para desarrollar un método puntual es necesario primero conocer la región o comunidad, estudiar la cultura de la gente y analizar las cualidades y virtudes que sacaran a esa región adelante. Y muchos pueden decir que hay comunidades que siempre estarán “jodidas” y no hay forma de ayudarles, pero creo que no es así. Creo que cualquier grupo social, cualquier persona tiene cualidades y sólo es cuestión de reflexión y análisis encontrar de qué forma esas cualidades le traerán bienestar. Eso es lo que me apasiona.

Mi sueño siempre ha sido llegar al pequeño pueblo donde nació mi papá y estar entre y con la gente y estudiar la forma de volverlo un lugar productivo, con todo y su clima tropical, las condiciones del suelo, la mentalidad de la gente, algo bueno debe salir, siempre algo bueno. Y así como ese pueblo, hay otros pueblos, otros grupos, muchas personas, que sólo necesitan que alguien pula el carbón para que salga el diamante que hay dentro.

Y el crecimiento económico, se traduce en tranquilidad y paz social en una comunidad y en un plazo posterior, en un bienestar espiritual. Porque el crecimiento económico no es únicamente tener mucho dinero y no pasar carencias, tiene que ver con aprender, producir, enseñar y generar conocimiento que reditúe en mayor crecimiento.

Ahora he encontrado un vehículo para lograr mi sueño, una forma en la que puedo obtener la riqueza necesaria para invertir en mi sueño y que además hace realidad parte de mi sueño, es como ver las cosas un poco más claras.

Sé que el camino no es fácil, pero siento una felicidad inmensa de haber abierto los ojos y ser plenamente conciente de lo que siempre he deseado y ese sueño se acompaña de muchas otras cosas que me gustan y disfruto, como hablar con la gente, emprender proyectos nuevos y estar en constante renovación. Ahora recuerdo cuando pasó por mi mente la idea de hacer una maestría en Tecnología por ser “lo que utilizo en el trabajo” y me da tanta risa haber pensando alguna vez en trazar mi plan de vida con base en un trabajo que no me satisface, cuando siempre quise el master en Crecimiento Económico o Economía Regional.

Por fin creo que estoy haciendo con mis cualidades algo más que atesorarlas y presumirlas, estoy poniéndolas a trabajar para mí y para los demás. Hasta siento que puedo ser una mejor persona.

Hoy puedo contestar con certeza qué quiero y qué voy a hacer para lograrlo.