jueves, 20 de septiembre de 2007

El valor de una marca

Pocas veces escribo sobre cosas materiales, pero en esta ocasión creánme que vale mucho la pena. El fin de semana pasado compré unos aretes con un diseño simple pero excepcional, como bien dicen la clave de la elegancia es la sencillez.

Y resulta que este par de aretes son de la colección de un conocido diseñador mexicano llamado Daniel Espinosa. Los diseños son en verdad originales y pocos se parecen a cosas que hayan visto antes, además de manejar diversas piedras y colores donde los tamaños grandes predominan.

Puedo utilizar una palabra para definir la colección: minimalista. Con formas sencillas pero fusiones ingeniosas y arriesgadas.

En temas económicos, la empresa es 100% mexicana y su crecimiento nos muestra en la práctica el principio básico de la economía: únicamente el crecimiento de las empresas impulsa el crecimiento del país vía generación de empleos y activación de la dinámica del consumo.

La empresa comenzó como un pequeño taller y poco a poco se ha creado su activo más importante: la marca. El logo es como la colección, simple pero ingenioso, la presentación de las joyas es pulcra, el empaque estandarizado hace sentir al cliente que está comprando en un lugar donde se preocupan por consentirlo. En tonos naranjas y blancos se constituye una imagen impecable y estandarizada. Ideas sencillas, pero brillantes que acentúan y acrecentan el valor de la marca.

Sería interesante realizar un estudio del valor de marcas como el de Interbrand, pero para empresas mexicanas que han pasado del total anonimato a ser reconocidas a nivel mundial, como la marca Daniel Espinosa. Estoy segura que los resultados serían sorprendentes.

Actualmente se vende en el interior del país, en España y está accesible Internet. La expansión de la marca apenas está comenzado pero ya puedo vislumbrarse con éxito pues posee elementos característicos de México a nivel mundial (el material predominante es la plata), además de que los diseños pueden ser perfectamente preferidos por consumidores en México, España, Chile, Japón, China, en fin.

Para más información:

http://danielespinosa.com

lunes, 17 de septiembre de 2007

ILD

Antes solía decir muchas cosas a la ligera sin antes pensar las consencuencias, sufría a veces de ese síndrome de diarrea verbal en el que uno habla y habla y a veces no dice nada. Últimamento he preferido estar callada, observar y tomar nota mentalmente.

Y también últimamente siento que me conozco más a mi misma, como si las palabras en vez de ir hacia afuera van para adentro. Cometí errores, me costó muy cara la factura, pero mi corazón y mente tienen más certeza que nunca.

Certeza de ILD!

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Presencias y Ausencias


Hay días en los que simplemente me invade la nostalgia. Nostalgia de cosas que tuve y perdí, nostalgia de lo que nunca podré tener.

Hoy es día de la nostalgia por los amigos que están lejos, los que son tan importantes en mi vida, los que tal vez no sepan que sus consejos son mi guía y los momentos compartidos mi tesoro.

Tal vez sea momento de valorar la presencia y no las ausencias.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Para Nadie, porque no estás solo

La teoría económica nos dice que el consumo es un estimulante natural de la economía. Si el consumo crece, habrá crecimiento económico pues éste impulsa el crecimiento de la demanda agregada en el corto plazo y de la oferta en el mediano plazo. Si ambas variables crecen, el equilibrio de la economía se desplazará hacia uno con un PIB mayor (lo que indica crecimiento) y a la vez precios mayores.

En general se puede decir que la economía es partidaria del consumo y ¿nosotros?

Primero que nada yo me admito consumidora en muchas ocasiones compulsiva. Algunas veces racional, otras totalmente irracional, pero el impulso de comprar es una de esas cosas difíciles de explicar. Es como entrar en una tensión donde piensas, ¿lo necesito?, ¿me hace falta? y esa tensión termina cuando decides............al demonio ni lo necesito ni me hace falta ni está barato, simplemente lo quiero y lo voy a tener. Esta creo que es la principal motivación para comprar.

En la vida hay un montón de cosas que deseamos y no podemos tener, muchas dependen de uno mismo, otras de los demás y un tanto de las circunstancias. Pero en esta vida moderna, con créditos y tarjetas de plástico ilimitados, comprar es la forma de ilusionarnos por un instante y pensar que tenemos todo lo que queremos aunque a la larga esa posesión ilimitada de cosas materiales nos va atando más y más al vacío y la soledad.

Me gusta hablar de economía, más que de números, del fenómeno social que implica y todo esto del consumo vino a mi mente cuando leí "Un Mundo Feliz", un mundo donde todos son literalmente felices, perfectamente organizados en una sociedad perfecta, con abundancia, libertad sexual, consumo ilimitado y que cuando el vacío y la soledad se aparecen en su vida, tienen la pequeña dosis de soma que todo lo cura.

La parte crucial de este libro, para mí, es cuando "el salvaje" comenta a estos entes de la sociedad perfecta que no le gusta su "mundo feliz" y que prefiere mil veces tener el personal privilegio dr sufrir y sentir emociones fuertes.

Y a fin de cuentas ese derecho es de cada uno y nadie más puede intervenir: el derecho a sufrir y sonreír, a amargarte o seguir adelante a pesar de todo. El consumo es como el soma, un escape, una emoción pasajera, pero jamás curará el alma al menos que el alma se duerma.

La felicidad personal no debe estar basada (pero como cuesta entenderlo) en otras personas, en cosas materiales, sino en uno mismo, en aprender a convivir a solas frente al espejo, en no tener miedo al silencio y darse cuenta que a fin de cuentas la vida inicia y termina solo y esa soledad más que un castigo es un tiempo de reflexión para reinventarse. Esa soledad es la pequeña dosis que el alma necesita para respirar y tomar impulso.

No esque todo empeore, esque estás tomando impulso.