domingo, 10 de julio de 2011

Las alas del deseo-- hay cosas que simplemente uno sabe

Hay películas que definen ciertos momentos de nuestra vida, que nos tocan en el instante preciso. Las alas del deseo, favorita de años, viene a coincidir con mi sentir de estos días.

Diálogo, casi al final ,con el que Marión decide amar a Damiel.

"Mírame o no me mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y aparta tu mirada de mí. Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad.

Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado:
ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos?

Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. La soledad quiere decir: al fin estoy completa. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria.
Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No sé si hay un destino, pero hay una
decisión: decídete.

Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, el mundo entero toma parte ahora mismo en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que sólo dos. Nosotros encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está llena de gente que anhela lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego por todos.

Estoy lista, ahora es tu turno. Tienes el juego en tus manos. Ahora o nunca. Me necesitas y me necesitarás. No hay historia mayor que la nuestra, la del hombre y la mujer. Será una
historia de gigantes, invisibles, transmisibles, una historia de nuevos ancestros.

Mira mis ojos, son la imagen de la necesidad, del futuro de todos en este lugar. Anoche soñé con un desconocido, con mi hombre. Sólo con él podía estar por fin sola. Abrirme a él por completo, sólo para él, recibirlo en mí por completo, encerrarlo en el laberinto de la felicidad compartida. Ya lo sé, porque eres tú."

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