domingo, 27 de julio de 2008

101 (casi 102) Mujeres en la historia de México

Recomiendo ampliamente este libro: "101 Mujeres en la historia de México". Incluye biografías de 101 mujeres maravillosas, unas muy conocidas por todos como Beatriz Paredes o Paquita la del Barrio, y otras que resultarán un tanto anónimas como Mónica Mayer o Matilde Landeta.

Biografías de artistas, políticas, defensoras sociales, empresarias y deportistas que han marcado la vida y el rumbo de México.

Y para la edición del año 2020 (o anterior) se incluirá el nombre 102: Mariana Carballo Montalvo = ) ampliamente conocida como la mujer empresaria que contribuyó al desarrollo de su país, profesora de economía, conferencista y consultora en estrategia de negocios.

Los sueños, a final de cuentas, son energía que se materializa.

Compartiendo...Mexican way of being

Los mexicanos hemos tenido una tendencia histórica a salir de la adversidad. Somos un pueblo de trabajo, servicial y comprometido en hacer lo que se tiene que hacer. El problema de esto es que siempre nos tienen que decir qué hacer o nos sentimos perdidos. No estoy diciendo que todos los mexicanos sean este caso o este patrón de comportamiento, pero sí la mayoría. Nos caracteriza esta gran indiferencia ante la situación del entorno y sólo nos enfocamos a cumplir y trabajar, ¿cumplir qué?, ¿cumplirle a quién?

Pocas veces nos detenemos a pensar cual es la razón de todo lo que hacemos, la causa única que nos empuja a levantarnos cada día y decir, caminemos en esta dirección porque el destino está por allá o la felicidad se encuentra de este lado. Si pensáramos en el montón de cosas que hacemos diariamente y analizaremos cuáles de ellas nos acercan a nuestros sueños (si es que aún los recordamos), nos sorprendería ver que la mayor parte del tiempo la pasamos haciendo cosas que “alguien nos dijo que debemos hacer”, pero que a veces no queremos y que nos alejan cada vez más de nuestros más grandes sueños.

No me toca a mí juzgar a nadie, sólo me toca compartir que en definitiva sí he encontrado personas diferentes que rompen el promedio, personas que han decidido ser diferentes, hacer un alto en el camino y reflexionar, ¿a dónde voy? ¿por qué por ese camino? ¿a dónde me llevará?

También me toca decir que como economista he estudiado muchas teorías, modelos y conceptos y sigo pensando lo mismo que en febrero de 2000, cuando decidí que este era mi camino. Sigo pensando que el alma de la economía es el progreso y el desarrollo y ahora sé que ambos están más allá de un modelo, están en el alma y el corazón de las personas. De las personas que quieren ser la diferencia en su medio, en su círculo social, en su ciudad, en su país, en el mundo. Hoy sé que el progreso económico sólo es la suma de muchos, trabajando por cumplir sus sueños con una mente (debiera ser el gobierno) que coordina eso esfuerzos. Ahí están los chinos y los hindús que un día soñaron lo que hoy tienen.

Empiezo a pensar que el desarrollo es posible y probable y también sé que como país tenemos las herramientas para hacerlo. Tenemos la riqueza natural, personas preparadas y sólo nos falta liberarnos de los paradigmas que nos han dicho que los mexicanos nacimos para servir a los americanos, a los europeos y que este país está jodido y así seguiría, ese es un paradigma que alguien nos puso y que no fuimos capaces de retar y romper.

Hay un sinfín de problemas sociales y económicos en el país y tampoco creo que nadie se sienta super héroe para terminar con todos en un instante, sólo creo que lo que cada uno puede hacer es romper esos paradigmas, esas cadenas que sólo viven en nuestra mente y no nos dejan cumplir nuestras metas, nuestros sueños. ¿Quién dijo que siempre seremos un país pobres, ¿que no importa cuánto trabajes no ganarás más?, ¿quién dijo que este país es así y nunca cambiará?, ¿quién dijo que el éxito está reservado para unos cuántos?

Todo esto es un tema muy emocional en mí que me lleva hasta las lágrimas, me gustaría verlos a cada uno de ustedes a los ojos y decirles: despierta, este país puede ser diferente, esta vida, tu vida, puede serlo. Hay muchas opciones en la vida para brillar, sólo es cuestión de lo que pasa en tu mente, de lo que pasa contigo.
No digo que mi estilo de vida, ni las cosas que yo hago o emprendo sean la única verdad en la vida y lo único que te pueda sacar adelante, sólo digo que allá afuera hay un montón de opciones para progresar y seguro has visto miles, pero las has visto pasar porque llega el miedo. Ese pequeño enano que vive en tu mente y te grita que no puedes, que es mejor la seguridad, que ya has fracasado muchas veces, que no puedes quedar mal con tu entorno social. Pero hoy sé que no importa cuanto me equivoque ni cuanto lo intente, más allá de todo hay esperanza, hay fe en este país, tiene que haberla o quizá yo no estaría escribiendo esto.

Hace poco fui a un Foro Económico y me sorprendió que la gran conclusión del foro fue que al grueso de los mexicanos nos sea indiferente si hay o no reforma energética, y el expositor decía no es posible que no se informen, que no analicen. Y eso no fue lo que me sorprendió, fue precisamente el darme cuenta que no me sorprendía y que ya es algo normal ver la indiferencia en cualquier materia.

Después pensé que el mañana me dolía mucho, pero la única forma de curarlo es haciendo cosas diferentes hoy. Por eso escribo estas palabras, tal vez para darle orden a mis ideas, para desahogarme o tal vez para que alguien las lea y no se sienta como yo, que sienta que no es el único loco que piensa que todo se puede cambiar, que no sienta que soñar es sólo eso y que los sueños si pueden tener un plan para construirse. Si tu eres ese loco que anda por ahí pensando que todo se puede y que hay mucha fe, no estás solo.

lunes, 21 de julio de 2008

Instantes

El día de ayer visité una heladería llamada Alto Tango, me gusta mucho el concepto, pero me gusta más este poema que está en una de sus paredes, me hizo recordar que estamos en el camino correcto.

Si visitan Alto Tango, acuérdense de un helado de leche quemada para mí = )

Instantes.

Jorge Luis Borges

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.