Hoy vinieron las musas a recordarme cuanto te necesitan,
que si les quito tus ojos estarán perdidas y a la deriva,
si las privo de tus manos, se les congelará el alma,
si les quito tus labios, no habrá más energía.
Vinieron a advertirme que sin tu sonrisa mis letras son vacías,
y las palabras se pierden en el laberinto de narrativas absurdas,
vienen a recordarme que lo que brilla en el poema no soy yo,
ni las letras, ni el ritmo: lo que le da luz es tu corazón.
Las musas penden de un hilo con mis arrebatos,
tanto drama las vuelve locas cuando tus ojos se asustan,
me han pedido que olvide el ego y siga mis instintos,
o podría pasar años sufriendo porque me faltan.
Las musas quieren pedirte que seas paciente,
que les prestes tus manos para romper el silencio,
que les devuelvas esa mirada cuando te pierdes en el infinito,
y esa risita de cuando algo te emociona, las encante de nuevo.
Te han nombrado el dueño de este espacio,
de mi esencia que sólo busca tu nombre,
de mis manos que tejen frases en tu piel,
de mis labios descubriendo el mapa hacia tus sueños.
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