domingo, 24 de julio de 2011

A mi persona favorita

Mi persona favorita tiene nombre de sol en llamas, como el mar que enfurecido le reclama a las rocas.

Mi persona favorita es luz, pero también sombras y en el claroscuro brilla la serenidad de su alma.

A veces no lo entiendo, me molesta, me irrita, pero algo pasa y todas las veces termino descansando en sus ojos, como el niño que duerme en la luna.

Mi persona favorita no necesita darme promesas, ni estrellas, ni mañanas. Sólo tiene que sonreír por hoy, tomar mi mano y darme esa mirada.

Mi persona favorita duerme lejos pero vive en mi corazón, mas cerca que nadie, mas dentro que todo.

Es el ying y el yang, el amor desmedido pero de pronto el rencor que mata: es todas mis emociones, es todo.

A mi persona favorita nada le cambiaría, sus defectos son ocasión de la rabia que camina por mis venas y transforma esa energía en un amor cada vez más puro.

Y la vida y los días y la luna y el sol y el aire no tendrían este sentido sin el ámbar de sus ojos.

Y el cielo sería menos cielo, sin el eco de su voz meciendo las estrellas.

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domingo, 10 de julio de 2011

Las alas del deseo-- hay cosas que simplemente uno sabe

Hay películas que definen ciertos momentos de nuestra vida, que nos tocan en el instante preciso. Las alas del deseo, favorita de años, viene a coincidir con mi sentir de estos días.

Diálogo, casi al final ,con el que Marión decide amar a Damiel.

"Mírame o no me mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y aparta tu mirada de mí. Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad.

Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado:
ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos?

Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. La soledad quiere decir: al fin estoy completa. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria.
Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No sé si hay un destino, pero hay una
decisión: decídete.

Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, el mundo entero toma parte ahora mismo en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que sólo dos. Nosotros encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está llena de gente que anhela lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego por todos.

Estoy lista, ahora es tu turno. Tienes el juego en tus manos. Ahora o nunca. Me necesitas y me necesitarás. No hay historia mayor que la nuestra, la del hombre y la mujer. Será una
historia de gigantes, invisibles, transmisibles, una historia de nuevos ancestros.

Mira mis ojos, son la imagen de la necesidad, del futuro de todos en este lugar. Anoche soñé con un desconocido, con mi hombre. Sólo con él podía estar por fin sola. Abrirme a él por completo, sólo para él, recibirlo en mí por completo, encerrarlo en el laberinto de la felicidad compartida. Ya lo sé, porque eres tú."

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domingo, 3 de julio de 2011

Con todo mi amor para ti'

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


Jaime Sabines



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