miércoles, 16 de diciembre de 2009

Mi alma mater???

Sin duda son nuestros padres, abuelos, las personas más cercanas a nosotros cuando somos niños los que nos enseñan el significado de la palabra amor. Nuestras emociones, sensaciones y pensamientos al percibir el mundo y la realidad siempre tendrán ese toque que se nos tatuó cuando muy pequeños y que incluso a veces sólo aparece en el inconsciente.

Poco a poco, a lo largo de la vida, se van sumando personas, experiencias, lugares, libros, música, momentos que van ajustando esa perspectiva, encaminando nuestros sueños, descubriendo nuestra vocación. En ese proceso existe un rol muy trascendental, que es el de los profesores. No recuerdo, no concibo la vida escolar por los edificios, las instalaciones, los libros o cuadernos, lo que más dejó impacto en mí fueron las enseñanzas que juntos construimos, tantos amigos en el camino y muchos maestros que sin duda cambiaron mi vida, orientaron mi camino y a los que siempre estaré muy agradecida.

Siempre he dicho que estudié en una gran escuela, pero no por su prestigio mercadológico y mediático, no por sus instalaciones de primer mundo, ni por la libertad que gozamos, digo que es una gran escuela simplemente por su gente, por todo lo que dejamos ahí mes con mes, por todas las historias, los apodos, las desveladas, los nervios, las risas, por la gente que cambió mi vida.

Y hoy simplemente no puedo creer que la institución, el sistema, o como se llame, esté dándole la espalda a toda esa gente que se la ha pasado generación tras generación dándolo todo por los alumnos. Sé que hay muchos profesores malos, más que malos mediocres, pero sé también que los pocos buenos que estaban en ese lugar, me hicieron una mejor persona y eso no lo paga una colegiatura, ni un crédito, ni nada, eso sólo se paga con agradecimiento. Mi agradecimiento es sobre todo para una persona que a mis 17 años, algo confundida y queriendo estudiar Actuaría, me enseñó el maravilloso mundo de la economía y desde entonces me enamoré de esta profesión. Mi agradecimiento es para Marcela.

Veo con tristeza como el sistema de empresa privada que rige a mi universidad, puede más que su función final de formar personas. Con decisiones como correr a los mejores profesores del sistema y de muchos años, van a privar a nuevas generaciones de personas que refuercen y engrandecen tu vocación, que te enseñan a trabajar por amor a este país, que te inculcan la ambición por ser alguien en la vida, la confianza en ti mismo, el soñar muy alto.

Hoy no estoy orgullosa de mi Alma Mater, ni de sus formas de operar y deshacerse de la gente, de “reestructurar” los campus, de “fusionar” carreras (como si fueran empresas, como si la vocación se pudiera fundir con otra). Mi carrera de Economía desapareció y se fusionó con Finanzas (porque éramos muy pocos y nunca fuimos negocio), ahora se llama Economía y Finanzas, ¿pero qué harán las nuevas generaciones de economistas que, como a mí, ni siquiera nos gustan las finanzas?

En unos meses mi hermana entrará a la universidad y me siento insegura por la calidad educativa que recibirá, no medida por el trabajo que pueda conseguir, ni por el dinero que pueda ganar, sino por lo que va a influir en su vida para orientar verdaderamente su vocación y hacerla crecer como persona. Parece que con los años, en lugar de progresar las instituciones se achican en pro de la modernidad y estoy a favor de la evolución, pero no a costa del poco avance que llevabamos en educación.


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domingo, 6 de diciembre de 2009

Si...

Desde hace unos días soy miembro de la Red Mundial de Arte y Cultura, lo cual además de brindarme la oportunidad de conocer a gente muy interesante y linda, me trae nuevos aprendizajes y descubrimientos, como este poema de Ruyard Kipling, rescatado por mi amigo Luis.

Es un poema sabio, completo, profundo y nos pone los piés en la tiera...disfruten...aaaa y el blog de mi amigo Luis es: http://oroyvidrio.wordpress.com para que lo lean.


SI…

Si puedes mantener la cabeza en su sitio
cuando todos la pierden -y te culpan de ello-.
Si confias en ti cuando los otros
desconfían -y les das la razón-.
Si puedes esperar sin cansarte,
Si no mientes cuando te vienen con mentiras
ni odias a los que te odian y, aún así,
no te las das de santo ni de sabio.

Si sueñas, sin llegar a ser esclavo de tus sueños,
Si piensas, pero no te conformas con pensar.
Si te enfrentas al triunfo y al fracaso
y das el mismo trato a esos dos impostores
Si soportas que tuerzan tus palabras
para embaucar a los tontos
Si se rompen las cosas a las que has dedicado tu existencia
y te agachas a rehacerlas.

Si juntas todas tus ganancias para jugártelas a cara o cruz,
y pierdes
y vuelves a empezar de nuevo, una vez más,
sin mencionar siquiera lo perdido.
Si tu corazón, tus músculos, tus nervios
cumplen incluso cuando ya no son
lo que eran, y resistes cuando ya no te queda
sino voluntad de resistir.

Si hablas con multitudes sin perder la honradez
y paseas con reyes sin perder la humildad,
Si no pueden hacerte daño tus enemigos
-tampoco tus amigos- y todo el mundo cuenta
contigo -pero no en exceso-;
Si no desaprovechas ni un segundo
de cada minuto de carrera,
la tierra y cuanto en ella existe es para ti;
y serás, al fin, todo un hombre, hijo mío.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La poesía

La poesía teje emociones, une almas, da forma a las ideas, nos acerca a la locura, pero nos salva de la soledad.

La poesía como idioma, rompe los limites, estira el tiempo, le habla al viento, escribe en el cielo.

La poesía es el compás de las palabras, el regalo que nuestra lengua nos dio. La poesía tan creativa como intensa, tan breve como un beso, tan eterna como el amor.

La poesía que no me abandona aunque haya días como este en el que siento que muchas batallas están perdidas, siempre quedará la poesía....

sábado, 21 de noviembre de 2009

La magia de la conexión

Llevo como veinticuatro horas pensando en cómo inicia el amor, tratando de hacer memoria de todas las ocasiones que me he enamorado y he encontrado una cosa común y cierta: todo inicia con una decisión.

Si tuviera que resumirla, es una decisión tan grande pero que se da en un segundo, cuando todo parece aclararse y en el interior sabemos que llegó el momento de avanzar, de arriesgar, de compartir lo que hay muy dentro.

Es la decisión que nace a partir de la magia de la conexión. La conexión que hace vibrar los sentidos, que sacude todos los órganos, abre espacios en el estómago, desordena las palabras al hablar, abre paso al airecito que recorre la columna, pone en los ojos un velo azul con el que todo se ve más claro, limpio y alegre y los prepara para brillar como estrellas.

La conexión es lo que vale, sentirla, vivirla, temblar con ella y por ella. La magia viene cuando se repite y se repite hasta que se vuelve un lazo sólido y fuerte como la tierra, inmenso como el mar, deslumbrante como las mañanas claras.

A partir de ese momento, todo cambia. La piel se abre a experimentar nuevas emociones, los ojos brillan porque la plenitud interna se desborda, el rostro dibuja sonrisas antes desconocidas, las tragedias empiezan a ser muy pequeñas y las satisfacciones muy grandes. Y todos estos síntomas, empiezan a apuntar al mismo diagnóstico: irremediablemente amor.

Lo que pasa después es otra serie de decisiones, cada una apostando más y más, y lo que más vale es el camino recorrido desde la primer apuesta hasta la eternidad.

El amor es el compañero ideal en el recorrido hacia la eternidad.

Inspirado en la historia de mi amigo twitter @cigarrillo

viernes, 20 de noviembre de 2009

Escribo..

No escribo para perpetuar el presente en el futuro, ni para mantener vivo al pasado en el presente. No escribo de temas ajenos a mí. Tampoco escribo para agradar y complacer-

Escribo porque el juego que más disfruto es acomodar las palabras, torcerlas, doblarlas.
Escribo porque una hoja en blanco es una tentación que debe ser llenada.
Escribo porque algo dentro de mí arde y sólo se calma a través de las letras.
Escribo tal vez porque hablo demasiado y escribir me aclara todo lo que digo.
Escribo como promesa, como defensa, como inspiración y conciencia.
Escribo cuando callo porque el papel y pluma transportan mi esencia.
Escribo despierta, dormida, cansada, porque las palabras me ganan.
Escribo en el inconciente, muy conciente y a veces dormida.
Escribo para compartir, para crecer, para creer…………………


Escribo porque esta forma de vida es la elegí para dar sentido a mi existencia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Los últimos días de mi vida

Últimamente disfruto mucho de recorrer las calles del centro histórico de mi DFctuoso, desde niña me gusta, pero estos días en verdad he disfrutado el aire de otoño en mi rostro, la gente que cruza de un lado a otro sin parar, los edificios de siglos, el ruido de los vendedores, el olor de los tacos, el coloridos de las tiendas………en fin. Hoy encontré un motivo más para disfrutar: palpar la felicidad de un ser humano haciendo lo que más le gusta genuinamente, sin esperar nada a cambio, ni agradar ni ganar dinero, simplemente porque le nace, porque le hace feliz.

Los que viven en México seguramente han ido al menos una vez en su vida al Sanborns de los Azulejos (y si no han ido, díganme, yo invito  ), en el departamento de audio y CD’s que da a la entrada que está en la calle de Madero ahora reproducen música de antaño: big band, boleros, tangos, todo muy época de los 40’s y 50’s. Además de ello, mantienen las puertas que dan a ese departamento abiertas y un montón de gente se alborota y se queda mirando alrededor….¿la razón?

Una elegante, culta y distinguida mujer nos invita a tomar un respiro del ajetreo y disfrutar de su energía y de la luz que irradia a sus noventa y tantos años haciendo lo que más le gusta: bailar. El personal de la tienda sabe la música que inspira ese corazón y la complace poniendo una tras otra las mejores melodías: Carlos Gardel, Glenn Miller, Sinatra y un cúmulo de artistas de esa talla y época desfilan por el escaparate y contagian a todo el que observa.

La elegante mujer se concentra en sentir cada nota y transformarla en movimiento. Apenas mira al tumulto que la sigue paso a paso, los rostros que uno a uno se contagian de la gracia, del glamour y la alegría que se apodera del aire. El Sanborns parece todo menos eso, es como si todo tuviera un color diferente y fuera sólo ella y sus emociones, ella y su historia, ella y sus recuerdos, ella gritándole al mundo que está viva y que lo que más ama en la vida es bailar.

Mientras la observo pienso si la vida tendrá que ser así, trabajar toda una vida para tener una vejez tranquila que nos permita explorar a fondo nuestras más profundas pasiones. Tal vez no sea tan malo como suena, porque es sólo a través del recorrido por la vida que podremos probar, experimentar y reafirmar las pasiones que más nos llenan el alma.

Hoy a mis veintisiete años, la que sigue firme y clara desde los doce años, es esta……contar historias, plasmar emociones. Espero que a mis noventa años, bueno primero espero llegar, pueda seguir contándolas y sobre todo, que siga habiendo quien las lea.

Les dejo un video de la elegante dama:

http://www.youtube.com/watch?v=76NsBKprmjw

sábado, 24 de octubre de 2009

De regreso...ajustes inevitables!

Tenía mucho que no escribía en mi blog. Primero tuve días muy largos, llenos de ocupaciones, luego he estado reflexionando en un montón de cosas que me pasaron y aquí estoy de vuelta, para contarles que me quitaron algo muy valioso para mí, una pérdida muy grande que me dolió y tal vez siga doliendo a lo largo del tiempo. Esta herida tal vez no cure, pero tal vez estas líneas me ayuden a darle sentido a esa pérdida.

Detrás de mi pérdida, lo que más me duele es esta ciudad, este país, esta intolerancia y falta de respeto al otro, a su individualidad. Me duele la indiferencia que late en todas nuestras calles. Me duele, me duele mucho que no nos importen las cosas que los otros aman y que podamos arrancárselas sin que nos importe nada y a cambio de la cosa menos importante de la vida…..el dinero.

También me duele que los autores intelectuales y operativos de todo son un par de niños menores de 15 años. Quince años iniciando en fechorías, y quién sabe cuántas traigan ya en su costal, ¿cómo será su vida a los 20,25, 30? ¿Cuántas personas habrán robado, matado, secuestrado, violado? Y lo peor es que no es culpa de ellos, sino de todos.

Mía por todas las veces que me he callado y he sido indiferente y he visto a lado mío, en mi trabajo, en la calle, en mi escuela, como le faltan el respeto a la integridad de otro ser humano y lo he tomado tan normal. Culpa mía por todas esas veces que me siento distinta, mejor, irreal y me olvido que eso no sirve de nada sino termino cuidando y dándolo todo por este país.

Mi culpa por no ser una ciudadana responsable, que está al tanto de lo que hacen sus legisladores con el dinero de todos, de las decisiones que se toman, del destino de la comunidad. La culpa porque soy del escaso 10% de la población que tiene acceso a estudiar un segundo grado académico y soy tan indiferente como el que no terminó ni la primaria, la culpa es triple, exponencial cuando sabiéndolo todo, lo he ignorado y callado.

La culpa de todos los que en pro de nuestro bienestar individual, ayudamos a que este país se retuerza cada vez más, a que las brechas se abran, a sentirnos diferentes y mejores y como diría mi abuela….en el pecado llevamos la penitencia. Al ser una sociedad tan desigual, es obvio que el que menos tiene quiera más aún a costa de perjudicar con dolo y alevosía al que menos tiene.

Entonces si estoy sufriendo es culpa mía y de nadie más, culpa de todos, culpa de nadie. Lo único que puedo, es hacer que valga y cambiar un poco mi egoísmo, mi individualidad y empezar a pasar del discurso a la acción, un compromiso más que palabras.