Últimamente disfruto mucho de recorrer las calles del centro histórico de mi DFctuoso, desde niña me gusta, pero estos días en verdad he disfrutado el aire de otoño en mi rostro, la gente que cruza de un lado a otro sin parar, los edificios de siglos, el ruido de los vendedores, el olor de los tacos, el coloridos de las tiendas………en fin. Hoy encontré un motivo más para disfrutar: palpar la felicidad de un ser humano haciendo lo que más le gusta genuinamente, sin esperar nada a cambio, ni agradar ni ganar dinero, simplemente porque le nace, porque le hace feliz.
Los que viven en México seguramente han ido al menos una vez en su vida al Sanborns de los Azulejos (y si no han ido, díganme, yo invito ), en el departamento de audio y CD’s que da a la entrada que está en la calle de Madero ahora reproducen música de antaño: big band, boleros, tangos, todo muy época de los 40’s y 50’s. Además de ello, mantienen las puertas que dan a ese departamento abiertas y un montón de gente se alborota y se queda mirando alrededor….¿la razón?
Una elegante, culta y distinguida mujer nos invita a tomar un respiro del ajetreo y disfrutar de su energía y de la luz que irradia a sus noventa y tantos años haciendo lo que más le gusta: bailar. El personal de la tienda sabe la música que inspira ese corazón y la complace poniendo una tras otra las mejores melodías: Carlos Gardel, Glenn Miller, Sinatra y un cúmulo de artistas de esa talla y época desfilan por el escaparate y contagian a todo el que observa.
La elegante mujer se concentra en sentir cada nota y transformarla en movimiento. Apenas mira al tumulto que la sigue paso a paso, los rostros que uno a uno se contagian de la gracia, del glamour y la alegría que se apodera del aire. El Sanborns parece todo menos eso, es como si todo tuviera un color diferente y fuera sólo ella y sus emociones, ella y su historia, ella y sus recuerdos, ella gritándole al mundo que está viva y que lo que más ama en la vida es bailar.
Mientras la observo pienso si la vida tendrá que ser así, trabajar toda una vida para tener una vejez tranquila que nos permita explorar a fondo nuestras más profundas pasiones. Tal vez no sea tan malo como suena, porque es sólo a través del recorrido por la vida que podremos probar, experimentar y reafirmar las pasiones que más nos llenan el alma.
Hoy a mis veintisiete años, la que sigue firme y clara desde los doce años, es esta……contar historias, plasmar emociones. Espero que a mis noventa años, bueno primero espero llegar, pueda seguir contándolas y sobre todo, que siga habiendo quien las lea.
Les dejo un video de la elegante dama:
http://www.youtube.com/watch?v=76NsBKprmjw
Los que viven en México seguramente han ido al menos una vez en su vida al Sanborns de los Azulejos (y si no han ido, díganme, yo invito ), en el departamento de audio y CD’s que da a la entrada que está en la calle de Madero ahora reproducen música de antaño: big band, boleros, tangos, todo muy época de los 40’s y 50’s. Además de ello, mantienen las puertas que dan a ese departamento abiertas y un montón de gente se alborota y se queda mirando alrededor….¿la razón?
Una elegante, culta y distinguida mujer nos invita a tomar un respiro del ajetreo y disfrutar de su energía y de la luz que irradia a sus noventa y tantos años haciendo lo que más le gusta: bailar. El personal de la tienda sabe la música que inspira ese corazón y la complace poniendo una tras otra las mejores melodías: Carlos Gardel, Glenn Miller, Sinatra y un cúmulo de artistas de esa talla y época desfilan por el escaparate y contagian a todo el que observa.
La elegante mujer se concentra en sentir cada nota y transformarla en movimiento. Apenas mira al tumulto que la sigue paso a paso, los rostros que uno a uno se contagian de la gracia, del glamour y la alegría que se apodera del aire. El Sanborns parece todo menos eso, es como si todo tuviera un color diferente y fuera sólo ella y sus emociones, ella y su historia, ella y sus recuerdos, ella gritándole al mundo que está viva y que lo que más ama en la vida es bailar.
Mientras la observo pienso si la vida tendrá que ser así, trabajar toda una vida para tener una vejez tranquila que nos permita explorar a fondo nuestras más profundas pasiones. Tal vez no sea tan malo como suena, porque es sólo a través del recorrido por la vida que podremos probar, experimentar y reafirmar las pasiones que más nos llenan el alma.
Hoy a mis veintisiete años, la que sigue firme y clara desde los doce años, es esta……contar historias, plasmar emociones. Espero que a mis noventa años, bueno primero espero llegar, pueda seguir contándolas y sobre todo, que siga habiendo quien las lea.
Les dejo un video de la elegante dama:
http://www.youtube.com/watch?v=76NsBKprmjw