jueves, 6 de octubre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
Finjamos
Finjamos que nuestras almas se buscan,
se funden y se hunden en esta luna.
Finjamos los sonidos de la noche y del viento,
supón que me encuentras en tus sueños,
supongo que te instalas en mis fantasías.
Finjamos que tomas mi mano y nos perdemos,
que me anido entre tu espalda y tus deseos,
que volvemos vivos los sueños del pasado.
Finjamos que me sonríes y muero,
que tu mirada es una daga que me atraviesa,
finjamos que tomamos amor del cielo.
Finge que harías todo por un beso,
finjo que quiero vivir en tus ojos.
finjamos que es amor encontramos.
finjamos que seguimos fingiendo.
se funden y se hunden en esta luna.
Finjamos los sonidos de la noche y del viento,
supón que me encuentras en tus sueños,
supongo que te instalas en mis fantasías.
Finjamos que tomas mi mano y nos perdemos,
que me anido entre tu espalda y tus deseos,
que volvemos vivos los sueños del pasado.
Finjamos que me sonríes y muero,
que tu mirada es una daga que me atraviesa,
finjamos que tomamos amor del cielo.
Finge que harías todo por un beso,
finjo que quiero vivir en tus ojos.
finjamos que es amor encontramos.
finjamos que seguimos fingiendo.
domingo, 18 de septiembre de 2011
El amor que quema....
Esta necesidad de tí me está quemando la voz,
como el silencio que intensifica la quietud de la noche,
como motivo y como pretexto.
Esta distancia hace que cada minuto duela,
me debato entre mis sueños y tú tan lejos.
No es distancia, ni tiempo, es el tamaño del vacío que corta,
es la orilla del abismo donde quiero brincar, pero contigo.
Son las ganas de arriesgar y saltar,
saber que si el salto mirando tus ojos, nada importará.
Es tu beso que me falla,
tu voz que me falta y mis manos frías sin tu tacto.
No es miedo al precipicio,
es que no sé donde te sentiré. Tampoco es miedo a amarte tanto,
es que ya rompí mi promesa y sí, te amo.
- Posted using BlogPress from my iPhone
como el silencio que intensifica la quietud de la noche,
como motivo y como pretexto.
Esta distancia hace que cada minuto duela,
me debato entre mis sueños y tú tan lejos.
No es distancia, ni tiempo, es el tamaño del vacío que corta,
es la orilla del abismo donde quiero brincar, pero contigo.
Son las ganas de arriesgar y saltar,
saber que si el salto mirando tus ojos, nada importará.
Es tu beso que me falla,
tu voz que me falta y mis manos frías sin tu tacto.
No es miedo al precipicio,
es que no sé donde te sentiré. Tampoco es miedo a amarte tanto,
es que ya rompí mi promesa y sí, te amo.
- Posted using BlogPress from my iPhone
sábado, 17 de septiembre de 2011
Vivimos: vivo y muero
Vivimos en la espera constante,
al filo de la noche y de los miedos.
Vivimos en una tarde dulce,
entre risas y suspiros,
donde la luz no nos atrapa.
Vivimos un rato en mi vientre,
de pronto en tus manos,
por siempre en mis sueños.
Vivimos en palabras tiernas,
morimos cuando parecen eternas.
Vivimos en la luna llena,
morimos en estrellas fugaces.
Vivo si tu calor me envuelve,
si tu aliento me recorre,
si el frio se transforma en miel,
si tu sonrisa me ocurre,
si seguimos en el borde.
Vivo con tus besos que me salvan,
con tu alma que me atrapa.
Muero cada noche,
que te busco en mis sueños
y es inútil ya te has ido.
Muero porque te me escurres,
en el mar te diluyes con cada ola,
te escondes y muero sin remedio.
Muero porque no queires ser encontrado.
al filo de la noche y de los miedos.
Vivimos en una tarde dulce,
entre risas y suspiros,
donde la luz no nos atrapa.
Vivimos un rato en mi vientre,
de pronto en tus manos,
por siempre en mis sueños.
Vivimos en palabras tiernas,
morimos cuando parecen eternas.
Vivimos en la luna llena,
morimos en estrellas fugaces.
Vivo si tu calor me envuelve,
si tu aliento me recorre,
si el frio se transforma en miel,
si tu sonrisa me ocurre,
si seguimos en el borde.
Vivo con tus besos que me salvan,
con tu alma que me atrapa.
Muero cada noche,
que te busco en mis sueños
y es inútil ya te has ido.
Muero porque te me escurres,
en el mar te diluyes con cada ola,
te escondes y muero sin remedio.
Muero porque no queires ser encontrado.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Un mundo...
"Todos los amorosos inventan un mundo que sólo ellos dos son capaces de reconocer, aún en la oscuridad y en la soledad. Ese mundo está compuesto de colores, aromas, sabores, sensaciones y esa sonrisa, esa sonrisa de toque inigualable en otro lugar o circunstancia, la sonrisa fugaz y a la vez eterna en intensidad”
Me gusta recorrer el mundo de tu mano,
parecen unas calles, pero para mí es un mundo.
Los colores, el sol, los rostros tienen otra luz,
es una fuerza que los posee y transforma,
quizá sean tus manos, quizá es mi voz…..
De pronto tus ojos se pierden a lo lejos,
y el viento nos llena el rostro de magia.
Tus dedos juegan con mi cabello,
dibujan mapas misteriosos y eternos,
tu voz en mis oídos es la mejor caricia,
y el calor de tu abrazo, mi agonía.
Las palabras surgen de algún lugar entre tus labios,
las letras empiezan a acomodarse en mi mente,
y un beso es el pretexto para sumergirnos,
para llegar al centro de nuestro mundo.
El que inventamos, el que acaba de nacer,
el que sólo crece con tu risa,
el que necesita dos voces para surgir.
El mundo que se alza apenas te veo,
sin promesas, ni mañanas , ni estrellas por bajar.
Es un mundo frágil como el cristal,
un laberinto difuso como Aleph,
con emociones por recorrer,
y toda una piel por explorar.
Es un mundo que apenas se abre
y que mis ojos nunca antes vieron,
ni mis sentidos palparon,
es un mundo que empieza a hiptonizarme.
- Posted using BlogPress from my iPhone
Me gusta recorrer el mundo de tu mano,
parecen unas calles, pero para mí es un mundo.
Los colores, el sol, los rostros tienen otra luz,
es una fuerza que los posee y transforma,
quizá sean tus manos, quizá es mi voz…..
De pronto tus ojos se pierden a lo lejos,
y el viento nos llena el rostro de magia.
Tus dedos juegan con mi cabello,
dibujan mapas misteriosos y eternos,
tu voz en mis oídos es la mejor caricia,
y el calor de tu abrazo, mi agonía.
Las palabras surgen de algún lugar entre tus labios,
las letras empiezan a acomodarse en mi mente,
y un beso es el pretexto para sumergirnos,
para llegar al centro de nuestro mundo.
El que inventamos, el que acaba de nacer,
el que sólo crece con tu risa,
el que necesita dos voces para surgir.
El mundo que se alza apenas te veo,
sin promesas, ni mañanas , ni estrellas por bajar.
Es un mundo frágil como el cristal,
un laberinto difuso como Aleph,
con emociones por recorrer,
y toda una piel por explorar.
Es un mundo que apenas se abre
y que mis ojos nunca antes vieron,
ni mis sentidos palparon,
es un mundo que empieza a hiptonizarme.
- Posted using BlogPress from my iPhone
domingo, 21 de agosto de 2011
Las musas me visitan.....
Hoy vinieron las musas a recordarme cuanto te necesitan,
que si les quito tus ojos estarán perdidas y a la deriva,
si las privo de tus manos, se les congelará el alma,
si les quito tus labios, no habrá más energía.
Vinieron a advertirme que sin tu sonrisa mis letras son vacías,
y las palabras se pierden en el laberinto de narrativas absurdas,
vienen a recordarme que lo que brilla en el poema no soy yo,
ni las letras, ni el ritmo: lo que le da luz es tu corazón.
Las musas penden de un hilo con mis arrebatos,
tanto drama las vuelve locas cuando tus ojos se asustan,
me han pedido que olvide el ego y siga mis instintos,
o podría pasar años sufriendo porque me faltan.
Las musas quieren pedirte que seas paciente,
que les prestes tus manos para romper el silencio,
que les devuelvas esa mirada cuando te pierdes en el infinito,
y esa risita de cuando algo te emociona, las encante de nuevo.
Te han nombrado el dueño de este espacio,
de mi esencia que sólo busca tu nombre,
de mis manos que tejen frases en tu piel,
de mis labios descubriendo el mapa hacia tus sueños.
que si les quito tus ojos estarán perdidas y a la deriva,
si las privo de tus manos, se les congelará el alma,
si les quito tus labios, no habrá más energía.
Vinieron a advertirme que sin tu sonrisa mis letras son vacías,
y las palabras se pierden en el laberinto de narrativas absurdas,
vienen a recordarme que lo que brilla en el poema no soy yo,
ni las letras, ni el ritmo: lo que le da luz es tu corazón.
Las musas penden de un hilo con mis arrebatos,
tanto drama las vuelve locas cuando tus ojos se asustan,
me han pedido que olvide el ego y siga mis instintos,
o podría pasar años sufriendo porque me faltan.
Las musas quieren pedirte que seas paciente,
que les prestes tus manos para romper el silencio,
que les devuelvas esa mirada cuando te pierdes en el infinito,
y esa risita de cuando algo te emociona, las encante de nuevo.
Te han nombrado el dueño de este espacio,
de mi esencia que sólo busca tu nombre,
de mis manos que tejen frases en tu piel,
de mis labios descubriendo el mapa hacia tus sueños.
lunes, 15 de agosto de 2011
Los primeros ocho
Vagamente recuerdo la última vez que llegué a mi peso actual, seguramente tenía 21 o 22 años, edad en la que no me importaba mi condición ni aspecto físico y mucho menos de salud. En esos años vivía enfocada en la universidad y lograr una titulación a lo grande, que me abriera las puertas del mundo profesional.
Escudada en ello, permitía que el estrés me invadiera y de él podía escapar sólo comiendo. Desde niña desarrollé malos hábitos y un vínculo emocional sólido y duradero con los carbohidratos. Aprendí que cuando todo iba mal o no salían las cosas había dos refugios: los libros y la comida.
Esta adicción me ha acompañado por al menos veintiséis años de mi vida en los que por mucho tiempo me resigné a que era mi destino y que así era feliz (y si lo fui pero no plenamente) y me concentré en desarrollar otras facetas de mi vida. Así llegué a los veintisiete años de vida, con una gran carrera profesional para mi edad, iniciando un master, materializando muchas otras metas, sin embargo había algo pendiente.
En ese 2009 decidí que era momento de atacar aquel talón de Aquiles que me había acompañado toda la vida, así que me inscribí al gimnasio. Vencí la flojera y hoy puedo decir que son dos años constantes en los que el ejercicio ya es parte de mí y mi bienestar. Incluso mi humor cambió, vencí mucho el estrés y aprendí a conocer más mi cuerpo.
Sin embargo, mis malos hábitos alimenticios permanecieron y se acentuaron, como si el ejercicio " me diera permiso de portarme peor", pues al final quemaría esas calorías. A la par, comencé a buscar remedios alternos para atacar mi problema: pastillas, thes, ampolletas, licuados y todo lo que me prometiera unos kilos menos. De dieta ni hablar, mi respuesta era la misma: no tengo fuerza de voluntad.
En mi interior sabía que no seria capaz y necesitaba más ayuda. Así pasaron veinte meses, donde el ejercicio se mantuvo y gasté el equivalente al enganche de un auto en remedios "mágicos" adelgazantes.
Hace unos tres meses decidí de pronto que era hora de tener y adquirir de donde fuera, la mentada fuerza de voluntad. Realmente me inspiró mi ambición de ser la mejor, ahora sí, en todo, todo es todo, incluida la imagen que tanto había trabajado. Así comencé esta aventura de vencer mis miedos ancestrales y decretar que sí tengo la voluntad y que sí cumpliré mi meta de ser la mejor.
Tras estos meses, hoy tengo 2 tallas y 8 kilos menos de cuando inicié. Aún me faltan 4 tallas y 22 kilos, pero sé que es una conquista que se gana día con día.
¿Lo qué más me motiva hoy? Que llegue diciembre y decir, pude hacerlo, mi voluntad fue probada y resistió. El miedo se fue y solo hay amor y voluntad en mí para lograrlo.
Sé que cuando esto termine buscaré una nueva misión de vida y sólo deseo ayudar a los niños y chavitos que viven con esta enfermedad y transtorno a que lo acepten, trabajen en su voluntad y fuerza y tomen la decisión de curarse.
Les diré que como toda adicción hay días difíciles, de llanto y desesperación, pero cada que anochece y seguimos el plan sin vacilar, algo en el alma se vuelve más fuerte, es como entender que el milagro de la vida se abre, nos abraza para seguir con fuerza y Dios nos toma de la mano a ser mejores personas.
Estoy simplemente feliz de que así sea.
- Posted using BlogPress from my iPhone
Escudada en ello, permitía que el estrés me invadiera y de él podía escapar sólo comiendo. Desde niña desarrollé malos hábitos y un vínculo emocional sólido y duradero con los carbohidratos. Aprendí que cuando todo iba mal o no salían las cosas había dos refugios: los libros y la comida.
Esta adicción me ha acompañado por al menos veintiséis años de mi vida en los que por mucho tiempo me resigné a que era mi destino y que así era feliz (y si lo fui pero no plenamente) y me concentré en desarrollar otras facetas de mi vida. Así llegué a los veintisiete años de vida, con una gran carrera profesional para mi edad, iniciando un master, materializando muchas otras metas, sin embargo había algo pendiente.
En ese 2009 decidí que era momento de atacar aquel talón de Aquiles que me había acompañado toda la vida, así que me inscribí al gimnasio. Vencí la flojera y hoy puedo decir que son dos años constantes en los que el ejercicio ya es parte de mí y mi bienestar. Incluso mi humor cambió, vencí mucho el estrés y aprendí a conocer más mi cuerpo.
Sin embargo, mis malos hábitos alimenticios permanecieron y se acentuaron, como si el ejercicio " me diera permiso de portarme peor", pues al final quemaría esas calorías. A la par, comencé a buscar remedios alternos para atacar mi problema: pastillas, thes, ampolletas, licuados y todo lo que me prometiera unos kilos menos. De dieta ni hablar, mi respuesta era la misma: no tengo fuerza de voluntad.
En mi interior sabía que no seria capaz y necesitaba más ayuda. Así pasaron veinte meses, donde el ejercicio se mantuvo y gasté el equivalente al enganche de un auto en remedios "mágicos" adelgazantes.
Hace unos tres meses decidí de pronto que era hora de tener y adquirir de donde fuera, la mentada fuerza de voluntad. Realmente me inspiró mi ambición de ser la mejor, ahora sí, en todo, todo es todo, incluida la imagen que tanto había trabajado. Así comencé esta aventura de vencer mis miedos ancestrales y decretar que sí tengo la voluntad y que sí cumpliré mi meta de ser la mejor.
Tras estos meses, hoy tengo 2 tallas y 8 kilos menos de cuando inicié. Aún me faltan 4 tallas y 22 kilos, pero sé que es una conquista que se gana día con día.
¿Lo qué más me motiva hoy? Que llegue diciembre y decir, pude hacerlo, mi voluntad fue probada y resistió. El miedo se fue y solo hay amor y voluntad en mí para lograrlo.
Sé que cuando esto termine buscaré una nueva misión de vida y sólo deseo ayudar a los niños y chavitos que viven con esta enfermedad y transtorno a que lo acepten, trabajen en su voluntad y fuerza y tomen la decisión de curarse.
Les diré que como toda adicción hay días difíciles, de llanto y desesperación, pero cada que anochece y seguimos el plan sin vacilar, algo en el alma se vuelve más fuerte, es como entender que el milagro de la vida se abre, nos abraza para seguir con fuerza y Dios nos toma de la mano a ser mejores personas.
Estoy simplemente feliz de que así sea.
- Posted using BlogPress from my iPhone
Etiquetas:
dieta,
kilos,
Obesidad,
trastorno alimenticio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
