domingo, 27 de julio de 2008

Compartiendo...Mexican way of being

Los mexicanos hemos tenido una tendencia histórica a salir de la adversidad. Somos un pueblo de trabajo, servicial y comprometido en hacer lo que se tiene que hacer. El problema de esto es que siempre nos tienen que decir qué hacer o nos sentimos perdidos. No estoy diciendo que todos los mexicanos sean este caso o este patrón de comportamiento, pero sí la mayoría. Nos caracteriza esta gran indiferencia ante la situación del entorno y sólo nos enfocamos a cumplir y trabajar, ¿cumplir qué?, ¿cumplirle a quién?

Pocas veces nos detenemos a pensar cual es la razón de todo lo que hacemos, la causa única que nos empuja a levantarnos cada día y decir, caminemos en esta dirección porque el destino está por allá o la felicidad se encuentra de este lado. Si pensáramos en el montón de cosas que hacemos diariamente y analizaremos cuáles de ellas nos acercan a nuestros sueños (si es que aún los recordamos), nos sorprendería ver que la mayor parte del tiempo la pasamos haciendo cosas que “alguien nos dijo que debemos hacer”, pero que a veces no queremos y que nos alejan cada vez más de nuestros más grandes sueños.

No me toca a mí juzgar a nadie, sólo me toca compartir que en definitiva sí he encontrado personas diferentes que rompen el promedio, personas que han decidido ser diferentes, hacer un alto en el camino y reflexionar, ¿a dónde voy? ¿por qué por ese camino? ¿a dónde me llevará?

También me toca decir que como economista he estudiado muchas teorías, modelos y conceptos y sigo pensando lo mismo que en febrero de 2000, cuando decidí que este era mi camino. Sigo pensando que el alma de la economía es el progreso y el desarrollo y ahora sé que ambos están más allá de un modelo, están en el alma y el corazón de las personas. De las personas que quieren ser la diferencia en su medio, en su círculo social, en su ciudad, en su país, en el mundo. Hoy sé que el progreso económico sólo es la suma de muchos, trabajando por cumplir sus sueños con una mente (debiera ser el gobierno) que coordina eso esfuerzos. Ahí están los chinos y los hindús que un día soñaron lo que hoy tienen.

Empiezo a pensar que el desarrollo es posible y probable y también sé que como país tenemos las herramientas para hacerlo. Tenemos la riqueza natural, personas preparadas y sólo nos falta liberarnos de los paradigmas que nos han dicho que los mexicanos nacimos para servir a los americanos, a los europeos y que este país está jodido y así seguiría, ese es un paradigma que alguien nos puso y que no fuimos capaces de retar y romper.

Hay un sinfín de problemas sociales y económicos en el país y tampoco creo que nadie se sienta super héroe para terminar con todos en un instante, sólo creo que lo que cada uno puede hacer es romper esos paradigmas, esas cadenas que sólo viven en nuestra mente y no nos dejan cumplir nuestras metas, nuestros sueños. ¿Quién dijo que siempre seremos un país pobres, ¿que no importa cuánto trabajes no ganarás más?, ¿quién dijo que este país es así y nunca cambiará?, ¿quién dijo que el éxito está reservado para unos cuántos?

Todo esto es un tema muy emocional en mí que me lleva hasta las lágrimas, me gustaría verlos a cada uno de ustedes a los ojos y decirles: despierta, este país puede ser diferente, esta vida, tu vida, puede serlo. Hay muchas opciones en la vida para brillar, sólo es cuestión de lo que pasa en tu mente, de lo que pasa contigo.
No digo que mi estilo de vida, ni las cosas que yo hago o emprendo sean la única verdad en la vida y lo único que te pueda sacar adelante, sólo digo que allá afuera hay un montón de opciones para progresar y seguro has visto miles, pero las has visto pasar porque llega el miedo. Ese pequeño enano que vive en tu mente y te grita que no puedes, que es mejor la seguridad, que ya has fracasado muchas veces, que no puedes quedar mal con tu entorno social. Pero hoy sé que no importa cuanto me equivoque ni cuanto lo intente, más allá de todo hay esperanza, hay fe en este país, tiene que haberla o quizá yo no estaría escribiendo esto.

Hace poco fui a un Foro Económico y me sorprendió que la gran conclusión del foro fue que al grueso de los mexicanos nos sea indiferente si hay o no reforma energética, y el expositor decía no es posible que no se informen, que no analicen. Y eso no fue lo que me sorprendió, fue precisamente el darme cuenta que no me sorprendía y que ya es algo normal ver la indiferencia en cualquier materia.

Después pensé que el mañana me dolía mucho, pero la única forma de curarlo es haciendo cosas diferentes hoy. Por eso escribo estas palabras, tal vez para darle orden a mis ideas, para desahogarme o tal vez para que alguien las lea y no se sienta como yo, que sienta que no es el único loco que piensa que todo se puede cambiar, que no sienta que soñar es sólo eso y que los sueños si pueden tener un plan para construirse. Si tu eres ese loco que anda por ahí pensando que todo se puede y que hay mucha fe, no estás solo.

lunes, 21 de julio de 2008

Instantes

El día de ayer visité una heladería llamada Alto Tango, me gusta mucho el concepto, pero me gusta más este poema que está en una de sus paredes, me hizo recordar que estamos en el camino correcto.

Si visitan Alto Tango, acuérdense de un helado de leche quemada para mí = )

Instantes.

Jorge Luis Borges

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

domingo, 1 de junio de 2008

Mariana con M de Mujer Millonaria

"No importa tanto tenerlo, sino conseguirlo"

Hoy terminé de leer el libro “Mujer millonaria” de Kim Kiyosaki, el nombre por sí sólo parecería ser una profecía o receta de cocina que nos dice cómo hacernos ricos de la noche a la mañana, pero no es así.

La mayor reflexión que me ha dejado el libro y que remarca el aprendizaje que me ha dejado TravelOne, es que tu razón debe ser lo suficientemente grande para que encuentres los medios y el camino para hacerlo. Como todo en la vida, en el mundo de las inversiones, lo primero que debes tener claro es a dónde quieres llegar o qué quieres obtener, pueden ser cosas materiales (como un carro, casa o viajes) o como en mi caso, el simple deseo de ser libre financieramente. Si tienes claro y definido lo que quieres, con todas sus características lo más seguro es que la forma de llegar a ello o el “como” se vuelva más sencillo.

Todo eso yo lo llamaría enfoque, enfocarse en el objetivo, ya sea en la vida o en los negocios, cualquier meta que nos fijemos debe ser lo suficiente clara y precisa para que los caminos hacia ella se despejen.

Lo siguiente que aprendí, o más bien me sentí profundamente identificada como esas veces en las que uno siente que llegó la frase que describe todo lo que pensamos y no podríamos expresar, fue que no me importa tanto tener cosas como conseguirlas. Para mí últimamente la vida es un reto, en el que me emociona de sobremanera superarme a mí misma en cada ocasión.

Ahora entiendo por qué muchas veces las cosas o situaciones me aburren, porque lo que más disfruto es conseguir las metas, no tanto como el resultado en sí. Por eso cuando mis mentores en TravelOne me sugerían diversos tipos de metas para poder fijar las mías, me costaba tanto trabajo describirlas porque mi gran aspiración no era obtener una cosa en sí, yo veía una meta mucho más grande que un día por fin pude definir, como ayudar a las demás personas, ser un agente de cambio y alcanzar mi libertad financiera.

Todo el recorrido por el libro reafirmó en mí enseñanzas básicas en los negocios, que parecen lógicas, pero que no había reflexionado a detalle. En el mundo de los negocios más vale comenzar poco a poco, antes que todo adquiriendo educación sobre el negocio o inversión a emprender, haciéndolo en pequeñas cantidades y en cosas que nos resulten familiares y cercanas. ¿Para qué buscar reinventar el hilo negro si a la mano tenemos el rojo, verde o azul? Como en muchas cosas, en los negocios también impera la ley de la sencillez, lo menos complicado es sin duda la mejor elección.

La enseñanza con la que cierra el libro y que llevo tiempo trabajando es la confianza en uno mismo, como he venido diciendo, en los negocios como en la vida, el éxito no depende del resultado en sí de las acciones sino de la actitud que tomemos ante los resultados. Confiar en que uno puede lograr cosas grandes si se prepara y estudia para tomar las mejores decisiones, es lo que puede hacer la diferencia.

Todos los seres humanos tenemos un potencial enorme para lograr todo lo que nos proponemos, el problema es que los paradigmas que hemos venido construyendo desde la infancia y las inseguridades que nos han transmitido quienes nos rodean, no nos dejan creer que de verdad podemos hacer cosas grandes, creer que podemos empezar a construir algo diferente. Hoy yo creo en mí y en que voy a lograr el plan que me he propuesto, tengo claro el “por qué” y los “comos” comienzan a aparecer poco a poco. Este libro me ha dado un sinfín de ideas para construir mi camino hacia la libertad financiera, simplemente…”porque odio que me digan qué hacer”.

**Las frases en itálicas son tomadas textualmente del libro.

www.richwoman.com

lunes, 31 de marzo de 2008

Burn to blood


Creo que mi mente y mi corazón están muy abiertos estos días, y en general me he vuelto una persona mucho más receptiva.

Creo también que mi decisión de disfrutar la vida al máximo ha sido la adecuada, he tenido la capacidad de hacer un número de cosas de las que no me creía ni segura ni capaz. He estirado mi tiempo y mi persona a unos límites que ni yo misma imaginaba y creo que todavía puedo dar mucho más.

Este estado de ánimo influyó en mí para poder descubrir en algo popular y de vanguardia, un verdadero poema a la vida. Ayer acudí a la exposición “Ashes and Snow” y si tuviera que describirla de algún modo, diría que es un poema a la vida y al amor.

Al entrar aparece el camino lleno de posters en pergaminos con imágenes que cualquiera puede pensar que fueron montadas en PhotoShop. Este primer encuentro no me impresionó, pero algunas imágenes me parecieron en verdad hermosas, fueran verdad o montajes, la idea de la imagen es hermosa. Conforme avanzaba me fui asombrando poco a poco de las maravillas de la naturaleza.

Disfruté enormemente el diálogo de cuidado, amor y comprensión que ocurrió en una balsa en medio del río, entre el chimpancé y la mujer. Ese diálogo tan perfecto me hizo pensar en las pocas veces que yo misma he logrado comunicarme con tal perfección, las podría contar con mis dedos, pensé que el lenguaje puede volverse una bruma que no nos deja reflejar las sensaciones, el instinto, el sentimiento. El lenguaje como una barrera que nos obliga a entender las cosas, sólo si las decimos, cuando el lenguaje físico puede decir cosas para las que no han nacido las palabras. Creo que nuestra libertad de expresión vive condenada al lenguaje verbal o escrito y reprime el instinto que nos grita dentro del cuerpo.

La siguiente escala fueron los paquidermos y ballenas, grandes en tamaño y en transmisión de emociones, el diálogo de los hombres con la naturaleza, como en la prehistoria y precisamente pensé en eso, en la cantidad de cosas que una persona así necesita para ser feliz: nada. Únicamente el contacto con al naturaleza en todo su esplendor, ¿para qué cosas materiales si todo está en la naturaleza? Tal vez yo misma podría vivir de esa manera porque esas imágenes, esos sueños que se diluyen en el río, en la arena, podrían ser los míos, los que algún día reemplacé por otros menos emocionantes. Tal vez yo misma podría ser feliz así y lo que me detiene son este montón de paradigmas que tengo desde que nací, que el colegio alimentó, que en la universidad hice míos y que cada día repito, reitero y actúo conforme a ellos.

Creo que la parte más difícil para todo ser humano es romper el paradigma o los paradigmas que cargamos que a veces nos hacen ver como “El Pipila” cargando una gran losa sobre nosotros. Sin embargo no podemos soltarla, porque sobre esa losa está fundamentada gran parte de nuestra vida y nuestros sueños y si algún día de verdad la queremos soltar, tiene que ser desde el centro, desde las cosas con las que nuestra esencia no puede expresarse en su totalidad.

Además de pensar, visualicé muchas cosas en el sentido de cómo al igual que la materia en la naturaleza, nosotros mismos nos transformamos día a día, hasta que al final de nuestros días sólo quedan nuestras cenizas y aquellas cosas que pudimos escribir, no en hojas secas, sino en los corazones de la gente que tocamos, y al final de todo esa es nuestra única certeza. Viviremos si los otros nos recuerdan…………..


viernes, 28 de marzo de 2008

AGH

Siempre he sido una persona fuerte e independiente, incluso de niña. Me gusta reafirmar mi independencia y mi fuerza y en los roles que me ha tocado jugar en la vida me toca frecuentemente el de proteger, proteger a la gente que me importa, los sentimientos de las personas que quiero, su estabilidad física e incluso a veces económica.

Antes era una persona sumamente egoísta, pero desde que siento que la vida me sonríe, que Dios me ilumina y que tengo la capacidad y la fuerza de hacer todo lo que me proponga, me gusta y disfruto estar al pendiente de las personas y ayudar en lo que esté en mis manos, he descubierto ese sentimiento de alegrarle la vida a las personas o darles momentos de felicidad y es en verdad reconfortante.

Pocas veces me quiebro o soy pesimista, pocas veces también busco la protección de los demás, algunas veces sólo de mi familia, pero esto que me está pasando es muy raro. Nunca antes había experimentado este sentimiento de sentirme tan protegida por alguien sin haberlo pedido y sin estar en alguna situación indefensa. Es precisamente en este momento de mi vida que me siento más fuerte, que he superado cosas difíciles, que estoy día a día luchando por tener voluntad y persistencia, cuando más en paz me siento con mi entorno, que me llega esta sensación tan desconocida para mí.

Tampoco es una sensación permanente, han sido únicamente dos instantes en días distintos, instantes si acaso de un minuto y han movido tantas cosas en mí. Aunque esta sensación es nueva y diferente, me gusta, me gusta mucho, podría prolongar esos instantes por horas, por días. Y me da miedo que esa sensación no vuelva a aparecer con nadie más y que ahora que lo tengo se me escurra como agua entre los dedos y cuando algún día piense por qué no hice nada por prolongar esa sensación, o por permanecer a lado de quien causa esa sensación, me entre un gran arrepentimiento y no pueda hacer nada.

Esa sensación la siento cuando tú me abrazas.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Que quiero en al vida y qué haré para lograrlo

Estos días he pensado mucho en las cualidades que tiene cada persona y que a veces nos empeñamos en sólo ver defectos. Esa reflexión me ha hecho ver que no importa cuántas cualidades tenga alguien o cuan virtuoso sea sino utiliza esas cualidades, virtudes, dones y habilidades para algo más.

En mi caso creo que soy una persona bastante inteligente y precisamente el año pasado vivía un poco enojada pensando que podía hacer muchas más cosas con mi potencial y ahora mismo hacía muy pocas. Lo pensaba un montón de veces y no hacía más que darle vueltas a la misma idea, algo tengo que hacer para aprovechar esta iluminación que me viene de pronto, para aprovechar la facilidad de palabra que tengo, lo mucho que me apasiona hacer negocios, en pocas palabras: me urge definir qué quiero hacer en la vida y cómo le voy a hacer para conseguirlo.

De pronto me di cuenta que siempre había sabido lo que quería, pero que mi deseo se contraponía con prejuicios o paradigmas que he tenido toda mi vida, además de que hacer lo que más disfruto no me traería beneficios económicos que son necesarios para sobrevivir. Con la idea tradicional de que para ser exitosos debemos tener un gran trabajo, en un lugar reconocido y un muy buen sueldo sin importar lo que cueste, inicié ese camino, aún sabiendo que lo que hacía/ hago no me hace totalmente feliz. Me ha dado la oportunidad de aprender y enseñar a los demás, he conocido gente increíble y sin embargo la actividad por sí no me llena del todo.

Siempre he sabido lo que quiero, únicamente necesito un vehículo económico que me ayude a tener la estabilidad económica que me permita hacer lo que quiero y si ese vehículo me permite también hacer lo que más deseo, mejor. Y lo que quiero es simple: siempre he visto este país y este mundo como un todo, con una visión global pero que requiere hacer zoom en ciertos aspectos, el zoom que a mí me apasiona es el crecimiento de las comunidades, regiones, países. Ese crecimiento tiene que ser en 3 vías: económico, social y espiritual. Eso es lo que de verdad me apasiona.

El crecimiento no tiene una solución única aplicable a todos los casos, para desarrollar un método puntual es necesario primero conocer la región o comunidad, estudiar la cultura de la gente y analizar las cualidades y virtudes que sacaran a esa región adelante. Y muchos pueden decir que hay comunidades que siempre estarán “jodidas” y no hay forma de ayudarles, pero creo que no es así. Creo que cualquier grupo social, cualquier persona tiene cualidades y sólo es cuestión de reflexión y análisis encontrar de qué forma esas cualidades le traerán bienestar. Eso es lo que me apasiona.

Mi sueño siempre ha sido llegar al pequeño pueblo donde nació mi papá y estar entre y con la gente y estudiar la forma de volverlo un lugar productivo, con todo y su clima tropical, las condiciones del suelo, la mentalidad de la gente, algo bueno debe salir, siempre algo bueno. Y así como ese pueblo, hay otros pueblos, otros grupos, muchas personas, que sólo necesitan que alguien pula el carbón para que salga el diamante que hay dentro.

Y el crecimiento económico, se traduce en tranquilidad y paz social en una comunidad y en un plazo posterior, en un bienestar espiritual. Porque el crecimiento económico no es únicamente tener mucho dinero y no pasar carencias, tiene que ver con aprender, producir, enseñar y generar conocimiento que reditúe en mayor crecimiento.

Ahora he encontrado un vehículo para lograr mi sueño, una forma en la que puedo obtener la riqueza necesaria para invertir en mi sueño y que además hace realidad parte de mi sueño, es como ver las cosas un poco más claras.

Sé que el camino no es fácil, pero siento una felicidad inmensa de haber abierto los ojos y ser plenamente conciente de lo que siempre he deseado y ese sueño se acompaña de muchas otras cosas que me gustan y disfruto, como hablar con la gente, emprender proyectos nuevos y estar en constante renovación. Ahora recuerdo cuando pasó por mi mente la idea de hacer una maestría en Tecnología por ser “lo que utilizo en el trabajo” y me da tanta risa haber pensando alguna vez en trazar mi plan de vida con base en un trabajo que no me satisface, cuando siempre quise el master en Crecimiento Económico o Economía Regional.

Por fin creo que estoy haciendo con mis cualidades algo más que atesorarlas y presumirlas, estoy poniéndolas a trabajar para mí y para los demás. Hasta siento que puedo ser una mejor persona.

Hoy puedo contestar con certeza qué quiero y qué voy a hacer para lograrlo.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Este presente en el que me reinvento

Cuando tenía menos edad y más nuevas ilusiones pensaba que los sentimientos eran un ámbito separado de la lógica y lo racional. Creía que generalmente ambas cosas eran exactos opuestos y que si me iba bien en uno, el otro se veía afectado.

Hoy con muchos años más y triunfos y fracasos encima, me he dado cuenta que todo está conectado de alguna manera. Los sentimientos pueden ser un reflejo de la conciencia y el intelecto y a fin de cuentas son una decisión, lo cual implica una dosis de raciocinio.

El sentimiento se percibe a través de una emoción, una sensación, un estimulo que implica conexión con otras personas, circunstancias, lugares, cosas. El sentimiento inicia con ese estímulo que despierta a la conciencia y en ese punto el sentimiento se materializa en una idea que lo traslada al plano racional. En ese plano cada uno decide: aceptar o rechazar el sentimiento, hacerlo crecer, destruirlo, expresarlo, ocultarlo, mantenerlo…….y entonces parece que fuera un ciclo y el sentimiento resurge con lo racional y se potencializa o extingue y todo termina donde comenzó: en una conexión diferente (más profunda o más lejana) con aquello que inspiro el sentimiento original.

Este ciclo de decisiones y sentimientos es lo que mantiene en pié muchos de nuestros días, lo que puede darle un poco de calor al invierno y de color al otoño. Lo racional de las sensaciones implica una interiorización en la que el objeto del afecto se vuelve parte de nosotros y difícilmente se va algún día. Es así como nuestra vida se va llenando de instantes pasados que muchas veces nos aferramos en reproducir en el presente, aunque sepamos que es imposible. Soltar el pasado y empezar a escribir este presente debería ser nuestra misión.

No digo que sea fácil, únicamente que es cuestión de un día mirar atrás y decidir que el pasado ya dio lo que tenía que ser y es hora de empezar de nuevo. Es mejor cortar de raíz las conexiones con el pasado para que no invada al futuro y entonces nos estacionemos en el pasado eterno, porque este presente no se siente tan bien como el pasado y el pasado debe quedarse ahí, en su espacio y su momento, en los ratos felices que nos dio y que no van a regresar por más que lo intentemos. El futuro jamás será igual al pasado y lo único que nos queda es el presente.

Es este presente que inunda mis días, al que quiero pintado de esperanza e ilusiones y ya no de nostalgia. Hoy es día de decidir, que aunque somos los mismos en constante cambio, el presente y el futuro jamás nos regresarán la felicidad del pasado. Aquí y ahora la felicidad se disfraza de otros colores y matices y el chiste de siempre, de ayer, de hoy, de mañana es saber traducir esas señales en la tranquilidad que necesita el corazón.