"No importa tanto tenerlo, sino conseguirlo"
Hoy terminé de leer el libro “Mujer millonaria” de Kim Kiyosaki, el nombre por sí sólo parecería ser una profecía o receta de cocina que nos dice cómo hacernos ricos de la noche a la mañana, pero no es así.
La mayor reflexión que me ha dejado el libro y que remarca el aprendizaje que me ha dejado TravelOne, es que tu razón debe ser lo suficientemente grande para que encuentres los medios y el camino para hacerlo. Como todo en la vida, en el mundo de las inversiones, lo primero que debes tener claro es a dónde quieres llegar o qué quieres obtener, pueden ser cosas materiales (como un carro, casa o viajes) o como en mi caso, el simple deseo de ser libre financieramente. Si tienes claro y definido lo que quieres, con todas sus características lo más seguro es que la forma de llegar a ello o el “como” se vuelva más sencillo.
Todo eso yo lo llamaría enfoque, enfocarse en el objetivo, ya sea en la vida o en los negocios, cualquier meta que nos fijemos debe ser lo suficiente clara y precisa para que los caminos hacia ella se despejen.
Lo siguiente que aprendí, o más bien me sentí profundamente identificada como esas veces en las que uno siente que llegó la frase que describe todo lo que pensamos y no podríamos expresar, fue que no me importa tanto tener cosas como conseguirlas. Para mí últimamente la vida es un reto, en el que me emociona de sobremanera superarme a mí misma en cada ocasión.
Ahora entiendo por qué muchas veces las cosas o situaciones me aburren, porque lo que más disfruto es conseguir las metas, no tanto como el resultado en sí. Por eso cuando mis mentores en TravelOne me sugerían diversos tipos de metas para poder fijar las mías, me costaba tanto trabajo describirlas porque mi gran aspiración no era obtener una cosa en sí, yo veía una meta mucho más grande que un día por fin pude definir, como ayudar a las demás personas, ser un agente de cambio y alcanzar mi libertad financiera.
Todo el recorrido por el libro reafirmó en mí enseñanzas básicas en los negocios, que parecen lógicas, pero que no había reflexionado a detalle. En el mundo de los negocios más vale comenzar poco a poco, antes que todo adquiriendo educación sobre el negocio o inversión a emprender, haciéndolo en pequeñas cantidades y en cosas que nos resulten familiares y cercanas. ¿Para qué buscar reinventar el hilo negro si a la mano tenemos el rojo, verde o azul? Como en muchas cosas, en los negocios también impera la ley de la sencillez, lo menos complicado es sin duda la mejor elección.
La enseñanza con la que cierra el libro y que llevo tiempo trabajando es la confianza en uno mismo, como he venido diciendo, en los negocios como en la vida, el éxito no depende del resultado en sí de las acciones sino de la actitud que tomemos ante los resultados. Confiar en que uno puede lograr cosas grandes si se prepara y estudia para tomar las mejores decisiones, es lo que puede hacer la diferencia.
Todos los seres humanos tenemos un potencial enorme para lograr todo lo que nos proponemos, el problema es que los paradigmas que hemos venido construyendo desde la infancia y las inseguridades que nos han transmitido quienes nos rodean, no nos dejan creer que de verdad podemos hacer cosas grandes, creer que podemos empezar a construir algo diferente. Hoy yo creo en mí y en que voy a lograr el plan que me he propuesto, tengo claro el “por qué” y los “comos” comienzan a aparecer poco a poco. Este libro me ha dado un sinfín de ideas para construir mi camino hacia la libertad financiera, simplemente…”porque odio que me digan qué hacer”.
**Las frases en itálicas son tomadas textualmente del libro.
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