Las musas bailan con el poeta,
es una danza dulce y suavecita,
como el mar jugando con la arena,
como el viento en mi ventana.
Son las musas que susurran sus secretos,
y el poeta los atrapa como amuletos.
En los árboles se impregna su esencia,
y en cada poema vive su presencia.
Las musas y el poeta unidos en el sentir,
que a fin de cuentas es lo bueno de vivir,
musas bailarinas es hora de escribir.
Retar al poeta a sacarse el corazón y lo mejor de sí,
convertir gestos en letras, latidos en versos
y que no quede otro remedio que volver a sentir.
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