Si me detengo a pensarte no recuerdo con detalle ni tu rostro, ni tus manos. No recuerdo haberte encontrado cicatrices o si tienes lunares, no recuerdo bien tus gestos al sonreír, ni tu forma de caminar, pero simplemente no puedo apartar de mi mente el aire que destella esa sonrisa. Esa armonía de tu ser que me hace falta, que llena el hueco que se ha formado dentro de mi, un hueco donde la medida exacta es tu mirada, tu risa explosiva que llena todo el espacio, tus ojos invitándome a adorarlos.
Tal vez sea mejor esta distancia porque me alienta a buscarte en mis palabras, a dibujar una y mil veces tu magia en mi mente y plasmarla en el papel. Tal vez sea mejor que estés lejos porque yo sigo convencida que los instantes eternos que vivimos fueron más reales que mis veintisiete años de vida, fueron más inmensos que cualquier palabra que pueda expresar, fueron pocos pero eternos y por eso los repito una y mil veces, para que nunca se borren de mi corazón.
Tu cuerpo tan lejos de mí, pero tus ojos clavados en cada espacio, cuando camino por la calle, cuando duermo, cuando leo, escribo. Tus ojos siempre mis compañeros, tan ciertos y tan inmensos. Tus ojos de la última vez, tus ojos diciendo hasta siempre. Tus ojos los que yo veo, tus ojos para mí. Tus ojos que son mi amor.
2 comentarios:
bonito post
sólo el amor verdadero inspira expresiones tan bellas,,,saludos desde Italia
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