Me gustas. No es novedad ni noticia es simple eco de mis sentidos.
Me gustas. Nada puedo hacer cuando esos ojos me derriban y me arrancan la ropa a la par de la razón.
Me gustas. Lo sabes y tus dedos recorren mis líneas, las curvas, lejanas, profundas y tu favorita: mi sonrisa.
Me gustas. De pronto mientras duermo, te subes a mis sueños, y sobre mí inventas paisajes: pájaros que vuelan, mares que se agitan, gritos que no cesan.
Me gustas. Un poco de deseo, más curiosidad y más bien amor.
Me gustas para ser mi amor.
miércoles, 6 de marzo de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
Luna menguante
Hoy la luna menguante sonríe misteriosamente bajo el negro velo que le infunde la noche.
Esa sonrisa encierra magia, complicidad, amor, ternura y mucha pasión.
La la luna sonríe con esa curva perfecta que sólo replica tu sonrisa: tu sonrisa de luna. Y aún así tu sonrisa es más bonita, más grande y sincera que la luna entera.
Tu sonrisa sin tiempo que se suspende en mis pupilas. Y yo sólo quiero ser un poco cielo, un poco nubes para tocar esa sonrisa.
lunes, 4 de febrero de 2013
Sálvame, sálvate
Y parece absurdo que esa indolente indiferencia me mantenga enganchada a tí, como pendiendo de un puente que se va derribando en medio de la selva. Sé que debo retroceder, pero una magia cegadora me mantiene colgada de un par de hilos.
Tú del otro lado ni me miras, sigues tu camino. Sé que me conoces, sé lo que sientes por mí, pero estás decidido a no salvarme. Para tí el amor es más un encuentro que un rescate de almas perdidas, yo quizá en el fondo sigo esperando quien me enseñe otra vez los colores aunque sé que esa paleta vive en mi alma.
¿Cómo atravesar el puente sin irme al vacío? ¿Cómo caminar a tu lado sin esperar que me rescates?
Paciencia, disfrutando cada movimiento hacia arriba, hacia adelante. Primero, fuerza en los brazos para hacer balance y llevar el cuerpo arriba, siguiente apoyar las rodillas y tomar aire. Después, impulso para ponerse de pie, sentir el equilibrio del cuerpo y el alma en el mismo sitio. Sentirme a mí misma porque todo eso lo hice sola. En mí y para mí.
Y sólo entonces, cuando sea capaz de levantarme sola, recuperar el paso y caminar erguida, sólo entonces seré capaz de caminar contigo y a tu lado.
Nadie te salva, nada te salva. Sálvate tú.
Foto: Arte de Weisseneger, Alemania.
martes, 22 de enero de 2013
Tu más Profunda Piel
La perfección existe, la inventó Julio Cortázar......
Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.
No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacia de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.
Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste " Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.
Dijiste "Me da pena, sabes", y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.
Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.
martes, 25 de diciembre de 2012
Navidad es creer
El amor es el motor que mueve al mundo y la esperanza esa luz que guía ese motor. Uno y otro se complementan para llenar de gozo el corazón de los hombres que creen.
Creen en el amor,
en Dios,
en un mejor mañana,
en la familia,
en cada amanecer,
en la magia que puede hacer su cuerpo,
en su consciencia susurrándoles secretos al oído,
en el poder de sus manos para transformar,
el calor de un abrazo para curar,
los atajos de la mente para resolver problemas,
en lo reconfortante de la amistad,
en la fuerza del azul del mar,
en uno mismo que ya es bastante.
Creer, la mejor parte de la vida. Tener fé en que mereces lo que sueñas y esos sueños pronto llegarán.
Navidad es creer.
Creen en el amor,
en Dios,
en un mejor mañana,
en la familia,
en cada amanecer,
en la magia que puede hacer su cuerpo,
en su consciencia susurrándoles secretos al oído,
en el poder de sus manos para transformar,
el calor de un abrazo para curar,
los atajos de la mente para resolver problemas,
en lo reconfortante de la amistad,
en la fuerza del azul del mar,
en uno mismo que ya es bastante.
Creer, la mejor parte de la vida. Tener fé en que mereces lo que sueñas y esos sueños pronto llegarán.
Navidad es creer.
domingo, 28 de octubre de 2012
La danza de la realidad
La realidad parece frágil como el papel y los sueños resultan eternos.
Todos son fantasmas, espejismos de otros tiempos.
Los demás se mueven, nos seducen, nos invitan a bailar.
El baile aclara el corazón, el baile que recorre el trayecto.
El camino es uno y sólo le pertenece
al guerrero.
El corazón del guerrero dibuja el mapa camino a casa.
El mapa no está trazado, ni pertenece a lo que llamamos realidad.
El camino es largo y cambia con el tiempo.
El corazón del guerrero lo sabe, un trazo a la vez.
El mapa es más real que cualquier destino.
La realidad no es esto que pasa sino el sentir detrás de lo que viene,
el dulce velo que cubre la sustancia química del pensamiento.
No importa qué es real ni quien está detrás.
Verdad y realidad pierden sentido.
Y me encuentro con el deseo de dibujar mapas en tu cielo,
con mis dedos trazar tus horizontes, con tus ojos iluminar mis destinos.
Sólo ser real para tí y no más.
Todos son fantasmas, espejismos de otros tiempos.
Los demás se mueven, nos seducen, nos invitan a bailar.
El baile aclara el corazón, el baile que recorre el trayecto.
El camino es uno y sólo le pertenece
al guerrero.
El corazón del guerrero dibuja el mapa camino a casa.
El mapa no está trazado, ni pertenece a lo que llamamos realidad.
El camino es largo y cambia con el tiempo.
El corazón del guerrero lo sabe, un trazo a la vez.
El mapa es más real que cualquier destino.
La realidad no es esto que pasa sino el sentir detrás de lo que viene,
el dulce velo que cubre la sustancia química del pensamiento.
No importa qué es real ni quien está detrás.
Verdad y realidad pierden sentido.
Y me encuentro con el deseo de dibujar mapas en tu cielo,
con mis dedos trazar tus horizontes, con tus ojos iluminar mis destinos.
Sólo ser real para tí y no más.
jueves, 18 de octubre de 2012
Belleza
....Y la belleza no es una necesidad, sino un éxtasis.
No es una sedienta boca, ni una vacía mano extendida.
Siino, más bien, un corazón ardiente y un alma encantada:
no es la imagen que ves ni la canción q escuchas.
La belleza es una imagen que ves cerrando los ojos
y una canción que escuchas tapando los oídos.
Fragmento del libro "El profeta" de Gibran Kahil Gibran.
La causalidad (no casualidad) lo puso en mi camino.
Museo Soumaya, 14 de octubre de 2012.
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