Estos días he pensado mucho en las cualidades que tiene cada persona y que a veces nos empeñamos en sólo ver defectos. Esa reflexión me ha hecho ver que no importa cuántas cualidades tenga alguien o cuan virtuoso sea sino utiliza esas cualidades, virtudes, dones y habilidades para algo más.
En mi caso creo que soy una persona bastante inteligente y precisamente el año pasado vivía un poco enojada pensando que podía hacer muchas más cosas con mi potencial y ahora mismo hacía muy pocas. Lo pensaba un montón de veces y no hacía más que darle vueltas a la misma idea, algo tengo que hacer para aprovechar esta iluminación que me viene de pronto, para aprovechar la facilidad de palabra que tengo, lo mucho que me apasiona hacer negocios, en pocas palabras: me urge definir qué quiero hacer en la vida y cómo le voy a hacer para conseguirlo.
De pronto me di cuenta que siempre había sabido lo que quería, pero que mi deseo se contraponía con prejuicios o paradigmas que he tenido toda mi vida, además de que hacer lo que más disfruto no me traería beneficios económicos que son necesarios para sobrevivir. Con la idea tradicional de que para ser exitosos debemos tener un gran trabajo, en un lugar reconocido y un muy buen sueldo sin importar lo que cueste, inicié ese camino, aún sabiendo que lo que hacía/ hago no me hace totalmente feliz. Me ha dado la oportunidad de aprender y enseñar a los demás, he conocido gente increíble y sin embargo la actividad por sí no me llena del todo.
Siempre he sabido lo que quiero, únicamente necesito un vehículo económico que me ayude a tener la estabilidad económica que me permita hacer lo que quiero y si ese vehículo me permite también hacer lo que más deseo, mejor. Y lo que quiero es simple: siempre he visto este país y este mundo como un todo, con una visión global pero que requiere hacer zoom en ciertos aspectos, el zoom que a mí me apasiona es el crecimiento de las comunidades, regiones, países. Ese crecimiento tiene que ser en 3 vías: económico, social y espiritual. Eso es lo que de verdad me apasiona.
El crecimiento no tiene una solución única aplicable a todos los casos, para desarrollar un método puntual es necesario primero conocer la región o comunidad, estudiar la cultura de la gente y analizar las cualidades y virtudes que sacaran a esa región adelante. Y muchos pueden decir que hay comunidades que siempre estarán “jodidas” y no hay forma de ayudarles, pero creo que no es así. Creo que cualquier grupo social, cualquier persona tiene cualidades y sólo es cuestión de reflexión y análisis encontrar de qué forma esas cualidades le traerán bienestar. Eso es lo que me apasiona.
Mi sueño siempre ha sido llegar al pequeño pueblo donde nació mi papá y estar entre y con la gente y estudiar la forma de volverlo un lugar productivo, con todo y su clima tropical, las condiciones del suelo, la mentalidad de la gente, algo bueno debe salir, siempre algo bueno. Y así como ese pueblo, hay otros pueblos, otros grupos, muchas personas, que sólo necesitan que alguien pula el carbón para que salga el diamante que hay dentro.
Y el crecimiento económico, se traduce en tranquilidad y paz social en una comunidad y en un plazo posterior, en un bienestar espiritual. Porque el crecimiento económico no es únicamente tener mucho dinero y no pasar carencias, tiene que ver con aprender, producir, enseñar y generar conocimiento que reditúe en mayor crecimiento.
Ahora he encontrado un vehículo para lograr mi sueño, una forma en la que puedo obtener la riqueza necesaria para invertir en mi sueño y que además hace realidad parte de mi sueño, es como ver las cosas un poco más claras.
Sé que el camino no es fácil, pero siento una felicidad inmensa de haber abierto los ojos y ser plenamente conciente de lo que siempre he deseado y ese sueño se acompaña de muchas otras cosas que me gustan y disfruto, como hablar con la gente, emprender proyectos nuevos y estar en constante renovación. Ahora recuerdo cuando pasó por mi mente la idea de hacer una maestría en Tecnología por ser “lo que utilizo en el trabajo” y me da tanta risa haber pensando alguna vez en trazar mi plan de vida con base en un trabajo que no me satisface, cuando siempre quise el master en Crecimiento Económico o Economía Regional.
Por fin creo que estoy haciendo con mis cualidades algo más que atesorarlas y presumirlas, estoy poniéndolas a trabajar para mí y para los demás. Hasta siento que puedo ser una mejor persona.
Hoy puedo contestar con certeza qué quiero y qué voy a hacer para lograrlo.
miércoles, 5 de marzo de 2008
domingo, 18 de noviembre de 2007
Este presente en el que me reinvento
Cuando tenía menos edad y más nuevas ilusiones pensaba que los sentimientos eran un ámbito separado de la lógica y lo racional. Creía que generalmente ambas cosas eran exactos opuestos y que si me iba bien en uno, el otro se veía afectado.
Hoy con muchos años más y triunfos y fracasos encima, me he dado cuenta que todo está conectado de alguna manera. Los sentimientos pueden ser un reflejo de la conciencia y el intelecto y a fin de cuentas son una decisión, lo cual implica una dosis de raciocinio.
El sentimiento se percibe a través de una emoción, una sensación, un estimulo que implica conexión con otras personas, circunstancias, lugares, cosas. El sentimiento inicia con ese estímulo que despierta a la conciencia y en ese punto el sentimiento se materializa en una idea que lo traslada al plano racional. En ese plano cada uno decide: aceptar o rechazar el sentimiento, hacerlo crecer, destruirlo, expresarlo, ocultarlo, mantenerlo…….y entonces parece que fuera un ciclo y el sentimiento resurge con lo racional y se potencializa o extingue y todo termina donde comenzó: en una conexión diferente (más profunda o más lejana) con aquello que inspiro el sentimiento original.
Este ciclo de decisiones y sentimientos es lo que mantiene en pié muchos de nuestros días, lo que puede darle un poco de calor al invierno y de color al otoño. Lo racional de las sensaciones implica una interiorización en la que el objeto del afecto se vuelve parte de nosotros y difícilmente se va algún día. Es así como nuestra vida se va llenando de instantes pasados que muchas veces nos aferramos en reproducir en el presente, aunque sepamos que es imposible. Soltar el pasado y empezar a escribir este presente debería ser nuestra misión.
No digo que sea fácil, únicamente que es cuestión de un día mirar atrás y decidir que el pasado ya dio lo que tenía que ser y es hora de empezar de nuevo. Es mejor cortar de raíz las conexiones con el pasado para que no invada al futuro y entonces nos estacionemos en el pasado eterno, porque este presente no se siente tan bien como el pasado y el pasado debe quedarse ahí, en su espacio y su momento, en los ratos felices que nos dio y que no van a regresar por más que lo intentemos. El futuro jamás será igual al pasado y lo único que nos queda es el presente.
Es este presente que inunda mis días, al que quiero pintado de esperanza e ilusiones y ya no de nostalgia. Hoy es día de decidir, que aunque somos los mismos en constante cambio, el presente y el futuro jamás nos regresarán la felicidad del pasado. Aquí y ahora la felicidad se disfraza de otros colores y matices y el chiste de siempre, de ayer, de hoy, de mañana es saber traducir esas señales en la tranquilidad que necesita el corazón.
Hoy con muchos años más y triunfos y fracasos encima, me he dado cuenta que todo está conectado de alguna manera. Los sentimientos pueden ser un reflejo de la conciencia y el intelecto y a fin de cuentas son una decisión, lo cual implica una dosis de raciocinio.
El sentimiento se percibe a través de una emoción, una sensación, un estimulo que implica conexión con otras personas, circunstancias, lugares, cosas. El sentimiento inicia con ese estímulo que despierta a la conciencia y en ese punto el sentimiento se materializa en una idea que lo traslada al plano racional. En ese plano cada uno decide: aceptar o rechazar el sentimiento, hacerlo crecer, destruirlo, expresarlo, ocultarlo, mantenerlo…….y entonces parece que fuera un ciclo y el sentimiento resurge con lo racional y se potencializa o extingue y todo termina donde comenzó: en una conexión diferente (más profunda o más lejana) con aquello que inspiro el sentimiento original.
Este ciclo de decisiones y sentimientos es lo que mantiene en pié muchos de nuestros días, lo que puede darle un poco de calor al invierno y de color al otoño. Lo racional de las sensaciones implica una interiorización en la que el objeto del afecto se vuelve parte de nosotros y difícilmente se va algún día. Es así como nuestra vida se va llenando de instantes pasados que muchas veces nos aferramos en reproducir en el presente, aunque sepamos que es imposible. Soltar el pasado y empezar a escribir este presente debería ser nuestra misión.
No digo que sea fácil, únicamente que es cuestión de un día mirar atrás y decidir que el pasado ya dio lo que tenía que ser y es hora de empezar de nuevo. Es mejor cortar de raíz las conexiones con el pasado para que no invada al futuro y entonces nos estacionemos en el pasado eterno, porque este presente no se siente tan bien como el pasado y el pasado debe quedarse ahí, en su espacio y su momento, en los ratos felices que nos dio y que no van a regresar por más que lo intentemos. El futuro jamás será igual al pasado y lo único que nos queda es el presente.
Es este presente que inunda mis días, al que quiero pintado de esperanza e ilusiones y ya no de nostalgia. Hoy es día de decidir, que aunque somos los mismos en constante cambio, el presente y el futuro jamás nos regresarán la felicidad del pasado. Aquí y ahora la felicidad se disfraza de otros colores y matices y el chiste de siempre, de ayer, de hoy, de mañana es saber traducir esas señales en la tranquilidad que necesita el corazón.
jueves, 25 de octubre de 2007
Frío!
Me gusta el olor del frío, el ruido de las hojas bailando con el viento, las llamas heladas quemando mi cara. Me gusta el frío porque me recuerda a ti, a los momentos pasados y a los que aún no han sido. Me fascina que el frío provoque en mí la incansable necesidad de abrazarte.
Y este clima y todo el ambiente, me llevan a recordar los sueños más grandes, como si el corazón se inspirara con un soplo helado y ese soplo reanimara todo lo que está en lo profundo del alma y pareciera dormido.
Con las manos de hielo, el instinto anima a abrazarse a sí mismo, abrazarse en todos los sentidos, descubrir la importancia de lo que hay dentro.
Y este clima y todo el ambiente, me llevan a recordar los sueños más grandes, como si el corazón se inspirara con un soplo helado y ese soplo reanimara todo lo que está en lo profundo del alma y pareciera dormido.
Con las manos de hielo, el instinto anima a abrazarse a sí mismo, abrazarse en todos los sentidos, descubrir la importancia de lo que hay dentro.
jueves, 20 de septiembre de 2007
El valor de una marca
Pocas veces escribo sobre cosas materiales, pero en esta ocasión creánme que vale mucho la pena. El fin de semana pasado compré unos aretes con un diseño simple pero excepcional, como bien dicen la clave de la elegancia es la sencillez.
Y resulta que este par de aretes son de la colección de un conocido diseñador mexicano llamado Daniel Espinosa. Los diseños son en verdad originales y pocos se parecen a cosas que hayan visto antes, además de manejar diversas piedras y colores donde los tamaños grandes predominan.
Puedo utilizar una palabra para definir la colección: minimalista. Con formas sencillas pero fusiones ingeniosas y arriesgadas.
En temas económicos, la empresa es 100% mexicana y su crecimiento nos muestra en la práctica el principio básico de la economía: únicamente el crecimiento de las empresas impulsa el crecimiento del país vía generación de empleos y activación de la dinámica del consumo.
La empresa comenzó como un pequeño taller y poco a poco se ha creado su activo más importante: la marca. El logo es como la colección, simple pero ingenioso, la presentación de las joyas es pulcra, el empaque estandarizado hace sentir al cliente que está comprando en un lugar donde se preocupan por consentirlo. En tonos naranjas y blancos se constituye una imagen impecable y estandarizada. Ideas sencillas, pero brillantes que acentúan y acrecentan el valor de la marca.
Sería interesante realizar un estudio del valor de marcas como el de Interbrand, pero para empresas mexicanas que han pasado del total anonimato a ser reconocidas a nivel mundial, como la marca Daniel Espinosa. Estoy segura que los resultados serían sorprendentes.
Actualmente se vende en el interior del país, en España y está accesible Internet. La expansión de la marca apenas está comenzado pero ya puedo vislumbrarse con éxito pues posee elementos característicos de México a nivel mundial (el material predominante es la plata), además de que los diseños pueden ser perfectamente preferidos por consumidores en México, España, Chile, Japón, China, en fin.
Para más información:
http://danielespinosa.com
Y resulta que este par de aretes son de la colección de un conocido diseñador mexicano llamado Daniel Espinosa. Los diseños son en verdad originales y pocos se parecen a cosas que hayan visto antes, además de manejar diversas piedras y colores donde los tamaños grandes predominan.
Puedo utilizar una palabra para definir la colección: minimalista. Con formas sencillas pero fusiones ingeniosas y arriesgadas.
En temas económicos, la empresa es 100% mexicana y su crecimiento nos muestra en la práctica el principio básico de la economía: únicamente el crecimiento de las empresas impulsa el crecimiento del país vía generación de empleos y activación de la dinámica del consumo.
La empresa comenzó como un pequeño taller y poco a poco se ha creado su activo más importante: la marca. El logo es como la colección, simple pero ingenioso, la presentación de las joyas es pulcra, el empaque estandarizado hace sentir al cliente que está comprando en un lugar donde se preocupan por consentirlo. En tonos naranjas y blancos se constituye una imagen impecable y estandarizada. Ideas sencillas, pero brillantes que acentúan y acrecentan el valor de la marca.
Sería interesante realizar un estudio del valor de marcas como el de Interbrand, pero para empresas mexicanas que han pasado del total anonimato a ser reconocidas a nivel mundial, como la marca Daniel Espinosa. Estoy segura que los resultados serían sorprendentes.
Actualmente se vende en el interior del país, en España y está accesible Internet. La expansión de la marca apenas está comenzado pero ya puedo vislumbrarse con éxito pues posee elementos característicos de México a nivel mundial (el material predominante es la plata), además de que los diseños pueden ser perfectamente preferidos por consumidores en México, España, Chile, Japón, China, en fin.
Para más información:
http://danielespinosa.com
lunes, 17 de septiembre de 2007
ILD
Antes solía decir muchas cosas a la ligera sin antes pensar las consencuencias, sufría a veces de ese síndrome de diarrea verbal en el que uno habla y habla y a veces no dice nada. Últimamento he preferido estar callada, observar y tomar nota mentalmente.
Y también últimamente siento que me conozco más a mi misma, como si las palabras en vez de ir hacia afuera van para adentro. Cometí errores, me costó muy cara la factura, pero mi corazón y mente tienen más certeza que nunca.
Certeza de ILD!
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Presencias y Ausencias

Hay días en los que simplemente me invade la nostalgia. Nostalgia de cosas que tuve y perdí, nostalgia de lo que nunca podré tener.
Hoy es día de la nostalgia por los amigos que están lejos, los que son tan importantes en mi vida, los que tal vez no sepan que sus consejos son mi guía y los momentos compartidos mi tesoro.
Tal vez sea momento de valorar la presencia y no las ausencias.
Hoy es día de la nostalgia por los amigos que están lejos, los que son tan importantes en mi vida, los que tal vez no sepan que sus consejos son mi guía y los momentos compartidos mi tesoro.
Tal vez sea momento de valorar la presencia y no las ausencias.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Para Nadie, porque no estás solo
La teoría económica nos dice que el consumo es un estimulante natural de la economía. Si el consumo crece, habrá crecimiento económico pues éste impulsa el crecimiento de la demanda agregada en el corto plazo y de la oferta en el mediano plazo. Si ambas variables crecen, el equilibrio de la economía se desplazará hacia uno con un PIB mayor (lo que indica crecimiento) y a la vez precios mayores.
En general se puede decir que la economía es partidaria del consumo y ¿nosotros?
Primero que nada yo me admito consumidora en muchas ocasiones compulsiva. Algunas veces racional, otras totalmente irracional, pero el impulso de comprar es una de esas cosas difíciles de explicar. Es como entrar en una tensión donde piensas, ¿lo necesito?, ¿me hace falta? y esa tensión termina cuando decides............al demonio ni lo necesito ni me hace falta ni está barato, simplemente lo quiero y lo voy a tener. Esta creo que es la principal motivación para comprar.
En la vida hay un montón de cosas que deseamos y no podemos tener, muchas dependen de uno mismo, otras de los demás y un tanto de las circunstancias. Pero en esta vida moderna, con créditos y tarjetas de plástico ilimitados, comprar es la forma de ilusionarnos por un instante y pensar que tenemos todo lo que queremos aunque a la larga esa posesión ilimitada de cosas materiales nos va atando más y más al vacío y la soledad.
Me gusta hablar de economía, más que de números, del fenómeno social que implica y todo esto del consumo vino a mi mente cuando leí "Un Mundo Feliz", un mundo donde todos son literalmente felices, perfectamente organizados en una sociedad perfecta, con abundancia, libertad sexual, consumo ilimitado y que cuando el vacío y la soledad se aparecen en su vida, tienen la pequeña dosis de soma que todo lo cura.
La parte crucial de este libro, para mí, es cuando "el salvaje" comenta a estos entes de la sociedad perfecta que no le gusta su "mundo feliz" y que prefiere mil veces tener el personal privilegio dr sufrir y sentir emociones fuertes.
Y a fin de cuentas ese derecho es de cada uno y nadie más puede intervenir: el derecho a sufrir y sonreír, a amargarte o seguir adelante a pesar de todo. El consumo es como el soma, un escape, una emoción pasajera, pero jamás curará el alma al menos que el alma se duerma.
La felicidad personal no debe estar basada (pero como cuesta entenderlo) en otras personas, en cosas materiales, sino en uno mismo, en aprender a convivir a solas frente al espejo, en no tener miedo al silencio y darse cuenta que a fin de cuentas la vida inicia y termina solo y esa soledad más que un castigo es un tiempo de reflexión para reinventarse. Esa soledad es la pequeña dosis que el alma necesita para respirar y tomar impulso.
No esque todo empeore, esque estás tomando impulso.
En general se puede decir que la economía es partidaria del consumo y ¿nosotros?
Primero que nada yo me admito consumidora en muchas ocasiones compulsiva. Algunas veces racional, otras totalmente irracional, pero el impulso de comprar es una de esas cosas difíciles de explicar. Es como entrar en una tensión donde piensas, ¿lo necesito?, ¿me hace falta? y esa tensión termina cuando decides............al demonio ni lo necesito ni me hace falta ni está barato, simplemente lo quiero y lo voy a tener. Esta creo que es la principal motivación para comprar.
En la vida hay un montón de cosas que deseamos y no podemos tener, muchas dependen de uno mismo, otras de los demás y un tanto de las circunstancias. Pero en esta vida moderna, con créditos y tarjetas de plástico ilimitados, comprar es la forma de ilusionarnos por un instante y pensar que tenemos todo lo que queremos aunque a la larga esa posesión ilimitada de cosas materiales nos va atando más y más al vacío y la soledad.
Me gusta hablar de economía, más que de números, del fenómeno social que implica y todo esto del consumo vino a mi mente cuando leí "Un Mundo Feliz", un mundo donde todos son literalmente felices, perfectamente organizados en una sociedad perfecta, con abundancia, libertad sexual, consumo ilimitado y que cuando el vacío y la soledad se aparecen en su vida, tienen la pequeña dosis de soma que todo lo cura.
La parte crucial de este libro, para mí, es cuando "el salvaje" comenta a estos entes de la sociedad perfecta que no le gusta su "mundo feliz" y que prefiere mil veces tener el personal privilegio dr sufrir y sentir emociones fuertes.
Y a fin de cuentas ese derecho es de cada uno y nadie más puede intervenir: el derecho a sufrir y sonreír, a amargarte o seguir adelante a pesar de todo. El consumo es como el soma, un escape, una emoción pasajera, pero jamás curará el alma al menos que el alma se duerma.
La felicidad personal no debe estar basada (pero como cuesta entenderlo) en otras personas, en cosas materiales, sino en uno mismo, en aprender a convivir a solas frente al espejo, en no tener miedo al silencio y darse cuenta que a fin de cuentas la vida inicia y termina solo y esa soledad más que un castigo es un tiempo de reflexión para reinventarse. Esa soledad es la pequeña dosis que el alma necesita para respirar y tomar impulso.
No esque todo empeore, esque estás tomando impulso.
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