La teoría económica nos dice que el consumo es un estimulante natural de la economía. Si el consumo crece, habrá crecimiento económico pues éste impulsa el crecimiento de la demanda agregada en el corto plazo y de la oferta en el mediano plazo. Si ambas variables crecen, el equilibrio de la economía se desplazará hacia uno con un PIB mayor (lo que indica crecimiento) y a la vez precios mayores.
En general se puede decir que la economía es partidaria del consumo y ¿nosotros?
Primero que nada yo me admito consumidora en muchas ocasiones compulsiva. Algunas veces racional, otras totalmente irracional, pero el impulso de comprar es una de esas cosas difíciles de explicar. Es como entrar en una tensión donde piensas, ¿lo necesito?, ¿me hace falta? y esa tensión termina cuando decides............al demonio ni lo necesito ni me hace falta ni está barato, simplemente lo quiero y lo voy a tener. Esta creo que es la principal motivación para comprar.
En la vida hay un montón de cosas que deseamos y no podemos tener, muchas dependen de uno mismo, otras de los demás y un tanto de las circunstancias. Pero en esta vida moderna, con créditos y tarjetas de plástico ilimitados, comprar es la forma de ilusionarnos por un instante y pensar que tenemos todo lo que queremos aunque a la larga esa posesión ilimitada de cosas materiales nos va atando más y más al vacío y la soledad.
Me gusta hablar de economía, más que de números, del fenómeno social que implica y todo esto del consumo vino a mi mente cuando leí "Un Mundo Feliz", un mundo donde todos son literalmente felices, perfectamente organizados en una sociedad perfecta, con abundancia, libertad sexual, consumo ilimitado y que cuando el vacío y la soledad se aparecen en su vida, tienen la pequeña dosis de soma que todo lo cura.
La parte crucial de este libro, para mí, es cuando "el salvaje" comenta a estos entes de la sociedad perfecta que no le gusta su "mundo feliz" y que prefiere mil veces tener el personal privilegio dr sufrir y sentir emociones fuertes.
Y a fin de cuentas ese derecho es de cada uno y nadie más puede intervenir: el derecho a sufrir y sonreír, a amargarte o seguir adelante a pesar de todo. El consumo es como el soma, un escape, una emoción pasajera, pero jamás curará el alma al menos que el alma se duerma.
La felicidad personal no debe estar basada (pero como cuesta entenderlo) en otras personas, en cosas materiales, sino en uno mismo, en aprender a convivir a solas frente al espejo, en no tener miedo al silencio y darse cuenta que a fin de cuentas la vida inicia y termina solo y esa soledad más que un castigo es un tiempo de reflexión para reinventarse. Esa soledad es la pequeña dosis que el alma necesita para respirar y tomar impulso.
No esque todo empeore, esque estás tomando impulso.
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