Sueños del que quiere poseer al que lo imagina,
al que lo recrea en un lienzo en blanco.
Ese corazón que late y abraza las palabras,
deseo de vivir en tu piel para colarme dentro,
abrir tu corazón y devorarlo hasta volverme tu latido.
Letras sobre letras, que encuentran su propia cadencia.
Sin promesas, sin mañanas,
sólo unidos por las rimas, en la tinta.
Las palabras, nuestro universo, aunque a veces el silencio sea el único consuelo.
Te pienso tan lejos y tan dentro,
tan profundo y tan ajeno.
Te siento tan mío y tan solo,
tan presente y tan distante.
Tan impotente por no poder besarte.
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