Corazón
Es como si la condición del escritor fuera la de un eterno observador, atrapando momentos de la vida, del tiempo de los otros sin que toque el propio. La historia del escritor es la de todos y la de nadie. El escritor espera todo el tiempo, desconoce lo que aguarda y a quien esperar, sólo se asume con la certeza ancestral de que la promesa tejida en los textos, en las fantasías y en sus sueños, algún día se materializará.
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