lunes, 26 de marzo de 2012

¿Qué hago?

¿Con qué versos celebraremos? ¿Qué letras dibujarás en mi piel?
¿Qué palabras atraparé en el eco de tus latidos?
¿Qué rimas apilarás en mis deseos?
Y cuando llegue la noche encontraré sólo poesía en tus labios,
letras en tu cuello, frases que rimen con tu respiración. 
Al amanecer, poesía que llega con el sol entre los sorbos del café.
Poesía de ti y de mí, de dos:  misterio aquí.
Retratos que se volvieron estribillos,
y sólo quieren bailar al ritmo de tus labios.
¿Qué puedo hacer yo si la poesía te dice todo?
¿Qué hago cuando lo único que tengo para darte está atrapado en un soneto?


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1 comentario:

ESCRIBANO dijo...

Las preguntas de este poema no tienen una sola respuesta, pero bastan para darle alas al deseo que arrobe la totalidad de los sentidos con tal de no dejar que predominen las sombras del silencio. Allí donde las letras renacen al ser interpretadas por el cuerpo, justo allí anidan los misterios que esperan ser develados a través de ciertas caricias destinadas a permanecer lejos de la fugacidad.