Manos de artista, él es real.
Soy su musa, él es poeta de los trazos,
el mensajero de los colores,
el amo de las ideas, el forjador del futuro,
el artista que con dulces dedos acomoda mi cabello,
y con suaves palabras acaricia mi alma.
Él es real aunque su mente dibuje fantasías,
ilusiones de amor, futuro y lunas llenas.
Como todo artista se entrega: al arte, a la vida, a mí.
No esconde su amor desmedido ni escatima sus caricias,
tiene el alma pura como el sol al amanecer,
los ojos transparentes como el azul del mar,
y el corazón a flor de piel cuando un beso nos funde.
Él es real entre mis brazos, aunque parezca frágil.
Él es real pero sigue siendo un anhelo,
conserva la mirada traviesa de un niño,
las aspiraciones más altas de un hombre, del hombre.
Él es real pero siempre vivirá en mis sueños,
los transformará, los estirará, los perpetuará.
Él es real y es sueño, es presente y es eterno,
es el sol y la noche, lo puro y lo oscuro.
Él es real y será mi sueño eterno e inmenso.
Tarde de otoño en tus brazos. ICH

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